Joan Fortuny, Marc Alventosa y Xavier Morell son los creadores de 54 Viviendas Sociales en Inca, Mallorca, un complejo de vivienda plurifamiliar sostenible que se acerca la vivienda asequible a los estándares de los 'NZBE', edificios de consumo casi nulo
El solar, propiedad del IBAVI (Instituto Balear de la Vivienda) tiene una forma rectangular en planta, con 3.266 m2 de superficie, y un fuerte desnivel, por lo que se plantea la cota +0,0m en el punto de mayor altura, en la confluencia de Avenida del Raiguer con Enmet Arrahin, garantizando así la accesibilidad del edificio.
Desde este punto, la edificación se organiza en dos volúmenes independientes situados junto a un eje norte-sur, disponiendo un espacio público intermedio. En planta sótano dispone de garaje con plazas de aparcamiento que cubren la demanda municipal, con 1.746,90 m2 de superficie. Sobre rasante se sitúan las 54 viviendas, distribuidas en tres niveles, planta baja y dos plantas piso superiores, con una superficie total de 4.633,60 m2.
La cédula de vivienda se organiza en torno a un núcleo húmedo central, que separa la zona de día de la zona de noche, creando viviendas pasantes con doble orientación. La organización varía en altura obteniendo distintas tipologías de vivienda por planta, pero todas ellas dotadas de espacios exteriores privados, como las áreas ajardinadas en planta baja o las terrazas en las plantas superiores.
Los aspectos constructivos y de instalaciones destacan por lograr, junto al diseño pasivo, un edificio de baja demanda energética.
Los cerramientos de fachada capuchina disponen de un grueso aislamiento en el interior de la cámara, que queda reforzado por el revestimiento exterior con un revoco de cal con corcho proyectado, acabado con un capa fina de cal con pigmentos naturales.
Asimismo, los huecos se cierran con carpinterías de aluminio con rotura de puente térmico, cuyas superficies vidriadas quedan protegidas por las contraventanas plegables de lamas de madera que constituyen la doble piel de la fachada.
Estas protecciones, además, crean movimiento a la envolvente, así como juegos de luces y sombras proyectadas a los espacios interiores.
Del mismo modo, las cubiertas planas garantizan el aislamiento térmico con un sistema de cubierta invertida con acabado de gravas recicladas.
En el interior, los techos se revisten con una capa de yeso con perlita proyectada, salvo en la zona del baño, donde dispone falso techo para integrar las instalaciones.
Para los pavimentos interiores se escogen las baldosas cerámicas de barro cocidas con biomasa, que armoniza con los revestimientos neutros de las paredes de las viviendas y el ladrillo visto de los paramentos de la escalera interior, la cual se inunda de luz procedente de cubierta.
Estas estrategias pasivas, que reducen la de calefacción y refrigeración, garantizando la ventilación cruzada y la protección solar en verano, y la inercia térmica de las superficies horizontales y verticales en invierno, y el uso de materiales capaces de regular humedad y garantizar la traspiración de los espacios, logran reducir notoriamente la demanda energética del edificio. Ello, combinado con sistemas activos como las placas fotovoltaicas dispuestas en cubierta, el uso de equipos de aerotermia comunitarios y de sistemas de recuperación de calor, consiguen alcanzar un consumo prácticamente nulo de 0,64 kWh/m2 x año.
Con el mismo criterio sostenible, se escogen los materiales exteriores, como los pavimentos drenantes de gravas de los espacios comunitarios, que permiten la filtración del agua de lluvia.
Joan Fortuny | Alventosa Morell Arquitectes
Fotografías de José Hevia
Viviendas sociales sostenibles en Mallorca







