Castroferro Arquitectura recupera la identidad de un piso diseñado por Jacobo Esténs en Vigo mediante una rehabilitación que reabre sus vistas a la ría y transforma la vivienda en un espacio flexible, luminoso y pensado para la convivencia familiar
Castroferro Arquitectura presenta ‘Piso Massó’, la rehabilitación integral de una vivienda situada en un edificio diseñado por el arquitecto Jacobo Esténs (1880–1959) en la Plaza de Compostela de Vigo. La intervención parte de una premisa clara: recuperar las cualidades originales de un inmueble representativo del crecimiento urbano de la ciudad para adaptarlo a una manera contemporánea de habitar basada en la convivencia, la flexibilidad y la continuidad espacial.
Construido a mediados del siglo XX para el empresario Gaspar Massó, el edificio ocupa una posición singular en el ensanche vigués, resolviendo la esquina mediante una geometría curva que establece una transición precisa entre las dos fachadas y refuerza su presencia urbana. Sobre esta arquitectura sobria y representativa se desarrolla una intervención que entiende la rehabilitación como una oportunidad para recuperar la identidad del edificio y revelar valores que habían desaparecido con el paso del tiempo.
Recuperar la relación con la ría
Uno de los primeros gestos del proyecto consiste en reabrir tres ventanas verticales de la fachada norte que habían sido tapiadas en intervenciones anteriores. La recuperación de estos huecos restituye la configuración original de la vivienda y devuelve las vistas hacia la ría de Vigo, recuperando la condición de un edificio abierto a sus tres orientaciones.
Más que una operación patrimonial, esta decisión transforma la experiencia cotidiana del espacio doméstico. La entrada de luz natural, la ventilación cruzada y la presencia permanente del paisaje pasan a formar parte de la vida diaria de la vivienda, reforzando el vínculo entre arquitectura y ciudad.
Una casa pensada para convivir
Los propietarios planteaban un objetivo muy concreto: construir una vivienda donde la familia pudiera encontrarse de forma natural a lo largo del día. La respuesta consiste en eliminar cualquier espacio destinado exclusivamente a distribución, haciendo que todos los recorridos atraviesen estancias habitadas y favorezcan situaciones de encuentro.
La organización concentra las zonas más privadas junto a la medianera, mientras el espacio central se libera para construir una secuencia continua formada por cocina, comedor, estar y dormitorio principal. Apoyándose en el ritmo de la estructura original de hormigón, estos ámbitos se enlazan visual y funcionalmente, permitiendo diferentes grados de apertura según las necesidades de uso.
El dormitorio principal puede incorporarse ocasionalmente a la zona de día gracias a un sistema que mantiene oculta la cama, ampliando la continuidad espacial sin renunciar a la intimidad cuando resulta necesaria.
Flexibilidad para acompañar el crecimiento familiar
La vivienda diferencia claramente el ámbito de los padres y el espacio destinado a las tres hijas. Los dormitorios infantiles se sitúan junto a la fachada norte y funcionan como una pequeña casa dentro de la vivienda principal.
Grandes puertas correderas permiten transformar las habitaciones en un único espacio continuo para el juego o las actividades compartidas, recuperando la independencia de cada estancia cuando se cierran. El proyecto incorpora así la flexibilidad como una herramienta capaz de acompañar la evolución de la vida familiar sin modificar la arquitectura.
Materialidad al servicio del espacio
La intervención reduce el número de materiales para reforzar la claridad arquitectónica del conjunto. El pavimento de roble colocado en espiga recupera la memoria de los suelos originales del edificio; la isla de cocina realizada en piedra constituye el centro social de la vivienda; y una serie de armarios de roble organizan el almacenamiento sin interrumpir la continuidad espacial.
La arquitectura evita introducir elementos innecesarios y permite que sean la estructura existente, la secuencia de ventanas, las distintas orientaciones y la entrada de la luz quienes definan la identidad del proyecto.
Fotografía de Héctor Santos-Díez
Arquitectura flexible para una nueva vida familiar. Castroferro Arquitectura









