Nacido como el resultado de un concurso público convocado en el año 2008, este edificio de viviendas y locales comerciales ubicado en la localidad de Sant Boi de Llobregat sufrió numerosos cambios y modificaciones antes de iniciar su construcción 15 años después de la mano de la entidad público-privada Habitatge Metròpolis Barcelona (HMB)

Zona de acceso al portal y espacios de distribución interior del edificio
La premisa del concurso era sencilla, diríamos incluso similar a la que hizo que Oiza ganara el concurso para las viviendas de “El Ruedo” de la M-30, se debía construir un edificio de viviendas conformado por un volumen compacto y sin vuelos, algo aparentemente desfavorable y que poco o nada tiene que ver con muchos de los edificios de viviendas que construyen nuestras ciudades a base de terrazas y balcones que flotan sobre las aceras por las que deambulan los ciudadanos.

Crujías del edificio separadas por el patio central y núcleo de comunicaciones interiores
Sin embargo, estas condiciones inicialmente desfavorables fueron tomadas como una oportunidad de la mano del estudio de arquitectura de Enric Massip-Bosch, abriendo el edificio con un gran patio central que lo atraviesa longitudinalmente y define dos barras de crujía estrecha.
Este gesto tan sencillo permite lograr algo plenamente necesario en el diseño de viviendas, lograr un mínimo de dos orientaciones que, además, permiten mejorar las condiciones de salubridad interiores al mismo tiempo que articulan el conjunto y sus circulaciones exteriores.

Primera planta del edificio y zona de acceso y distribuciones interiores
Debido a la ubicación de la propuesta, el edificio debía reunir los condicionantes suficientes para dar respuesta a una doble condición urbana, convirtiéndose en un hito de entrada a la ciudad y articulando a su vez el nuevo parque lineal que transita entre el área residencial y el área industrial y comercial.

Axonometría del conjunto con los espacios de distribución interiores
A nivel compositivo, esta definición urbana se muestra en dos escalas claramente diferenciadas, la del hito generado por el volumen blanco y compacto de aristas limpias, y definido por la secuencia de terrazas que perforan la fachada, generando una rítmica visual que se acrecienta mediante el uso del color en el revestimiento interior de cada terraza, el cual nos evoca a las propuestas cromáticas de Le Corbusier en su “Unité d’habitation”.

Rítmica de la fachada marcada por huecos de diferentes dimensiones y colores
Por otro lado, la escala más cercana, la del ciudadano que recorre a pie los espacios, se define mediante una serie de espacios en planta baja de acceso que se generan a modo de una continuación del espacio urbano, obteniendo con ello una relación directa con el parque adyacente que abre visuales y establece nuevas continuidades a la par que incorpora el esquema verde urbano como parte del edificio.

Espacios en planta baja del edificio que generan permeabilidad en el interior y conecta con el entorno
La totalidad de las 110 viviendas se distribuyen en un total de siete plantas, a razón de dieciséis unidades por planta distribuidas en ambas crujías con tipologías que se repiten en su interior. Además, en palabras de los diseñadores, “la terraza en planta primera, sobre el local comercial principal, dispone de espacios comunes para los habitantes del edificio. El sentido de comunidad que se quiere fomentar se refuerza por la distribución de los recorridos en pasarelas abiertas”.

Planta tipo del edificio con distribución de viviendas
A nivel interior de las viviendas, esta disposición permite que todas cuenten con ventilación cruzada y doble iluminación gracias al patio central cuyo tratamiento superficial permite bañar de color los espacios interiores al mismo tiempo que genera una buena calidad espacial. Además, esta decisión, al igual que el tratamiento de pasarelas y terrazas como un elemento desligado de la estructura principal, permite mejorar el comportamiento energético del edificio en su conjunto.
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Detalle de la construcción de fachada y pasarela de acceso a viviendas de última planta
Detalles constructivos de los elementos del edificio
Esto ha permitido que, a pesar del limitado presupuesto disponible para su construcción, la energía producida del edificio en su cubierta y la implementación de las medidas pasivas conviertan a este conjunto residencial en un edificio NZEB (Nearly Zero Energy Building), reduciendo con ello los gastos de las familias que vayan a habitarlo desde el minuto cero.

Cubierta del edificio con las instalaciones y núcleos de comunicación verticales
Pero si bien es cierto que el exterior siempre es la cara más reconocible de un edificio, los espacios y la distribución interior se convierten en uno de los elementos sobre los que más hay que pensar para alcanzar unas zonas vivideras en las que los usuarios se sientan cómodos y puedan generar “hogar”.
Por ello, las tipologías interiores planteadas por EMBA Arquitectes, buscan la optimización de los metros cuadrados disponibles evitando espacios monotemáticos e integrando cocinas y pasos en los espacios principales que se abren en todos los casos a dos fachadas, obteniendo con ello una percepción de gran profundidad a pesar de las reducidas dimensiones de las unidades residenciales.

Espacios interiores de las viviendas del edificio
Enric Massip-Bosch Arquitectes (EMBA)
Fotografías de Oriol Gómez
Planos y axonometrías de Enric Massip-Bosch Arquitectes (EMBA)
Arquitectura para responder a la norma. SB110, por EMBA Arquitectes









Viviendas económicas con una calidad visual y vivencial de categoría superior.
El edificio es visualmente muy atractivo, los elementos comunes nada vulgares y la distribución de las viviendas, además de calidad en salubridad, tiene una riqueza de espacios y luz sobresalientes.
¡Gran proyecto, felicidades!
Gracias por tu comentario