Arquitectura

La arquitectura tiene dos enemigos: El agua y los hombres estúpidos

Los desastres naturales y políticas que carecen de inteligencia en términos de recuperación y mitigación de desastres naturales son una amenaza, pero reconocer y proteger ideas limitada de quién y qué arquitectura es significativa es ciertamente un mayor peligro

La arquitectura tiene dos enemigos: El agua y los hombres estúpidosDestrucción de Puerto Principe por el huracán Matthew. Fotografía de Logan Abassi

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Los desastres naturales y políticas que carecen de inteligencia en términos de recuperación y mitigación de desastres naturales son una amenaza, pero reconocer y proteger ideas limitada de quién y qué arquitectura es significativa es ciertamente un mayor peligro

“La gran arquitectura solo tiene dos enemigos naturales: el agua y los hombres estúpidos”, apuntaba Richard Nickel, fotógrafo de arquitectura y conservacionista histórico polaco-estadounidense. 50 años después de su muerte, su afirmación resume la situación crítica actual: La era del cambio climático donde los desastres naturales, en adición a los controles y políticas que carecen de inteligencia y sentido común, particularmente en términos de recuperación y mitigación de desastres naturales a su alrededor, están amenazando no solo a la “gran arquitectura”, sino a la arquitectura vernácula, o de tradición regional.

La arquitectura vernácula es un testimonio de la cultura popular, conserva materiales y sistemas constructivos locales de gran adecuación al medio y las necesidades comunales. Empero, a pesar de que constituye un patrimonio enorme y de vital importancia, la naturaleza enigmática de la arquitectura vernácula puede dificultar su identificación, administración y protección durante la recuperación ante desastres.
Nueva Venecia
Nueva Venecia y su particular arquitectura de palafitos en medio de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Colombia

Esta arquitectura no tiene una asociación con un arquitecto famoso o un momento cultural importante. Es una arquitectura cotidiana donde históricamente sus habitantes no están en los registros nacionales ni figuran como hitos locales. Es una arquitectura hecha por la “gente del común” lo que a ojos externos son construcciones de poco valor. Por lo general, las pólizas y seguros de recuperación ante desastres no suelen favorecer a sus habitantes porque no tienen “los recursos para recuperarse”. Los planes de recuperación gubernamentales también ineficientes o nunca llegan a esta arquitectura.

Un ejemplo de esto es la isla de San Andrés en Colombia: Después de 18 meses de su destrucción por el huracán Iota, sólo el 10% de las viviendas han sido recuperadas. Esto es una pérdida invaluable de las primeras exploraciones de la arquitectura caribe, caracterizadas por edificaciones euro-caribeñas, de techos empinados y mansardas, rodeadas de galerías ligeras, propias también de Jamaica, Haití, Guadalupe, Martinica, Trinidad, Barbados. Gutierrez, 1991.

Puerto Principe

Haiti despues del Huracan Matthew
Puerto Principe después del huracán Matthew en 2016

Los daños causados ​​en el sureste de Texas y Puerto Rico después de los huracanes Harvey y María, respectivamente, puso en tela de juicio si una amenaza sobre la que tenemos un control limitado es el único enemigo de la arquitectura tradicional, o si la falta de planes de mitigación es también responsable de estas tragedias. Durante la recuperación del huracán Harvey y Katrina, los requisitos previos federales fueron sesgados en contra de los estadounidenses de bajos ingresos y las personas de color. Estas políticas significan que la mitigación tampoco tiene prioridad.

En 2017, el huracán Harvey causó $ 125 mil millones en daños; afectó a 13 millones de personas desde Texas hasta Louisiana, Mississippi, Tennessee y Kentucky; y dañó 204.000 viviendas. El huracán mató a 88 personas y la precipitación total alcanzó un metro cincuenta en Nederland, Texas, un récord para una sola tormenta en Norte América. El ochenta por ciento de las víctimas individuales del huracán Harvey no tenían seguro contra inundaciones, lo que significa que los afectados debían endeudarse para reparar los daños o migrar. Este es un ejemplo de cómo el cambio climático afecta de manera desproporcionada a las personas pobres y de clase trabajadora.

Nueva Orleans
El huracán Ida destruyó la histórica Tienda Karnofsky en Nueva Orleans, segundo hogar del gran jazz Louis Armstrong

Puerto Rico
La devastación en Puerto Rico vista desde arriba. Desde la izquierda, DigitalGlobe vía Google Earth; Ricardo Arduengo/Agence France-Presse — Getty Images

El mismo año, el huracán María impactó a Puerto Rico y causó $102 mil millones en daños. 160.000 residentes se trasladaron a los Estados Unidos continentales. Se estima que fallecieron 3.000 personas. Al igual que Harvey, María fue un evento de lluvia e inundación, pero los vientos también causaron daños masivos a la red eléctrica, incluido el servicio de telefonía celular. Entonces, a diferencia de Harvey, las personas más pobres no tenían forma de comunicarse entre sí.

Si bien los arquitectos no podemos tapar el sol con un dedo, ser precisos y eficientes en el diseño de las viviendas puede salvar vidas. Parte de un diseño eficiente viene de la lectura, apreciación y conservación de la arquitectura vernácula, de esa que no suele ganar premios y preserva la cultural continua de los grupos subrepresentados. Está claro que, los desastres naturales, y la incapacidad de algunos humanos son verdaderas amenazas, pero solo reconocer y proteger la arquitectura que representa una idea limitada de quién es relevante y qué arquitectura es significativa es ciertamente una mayor amenaza. 

Escrito por Paula Cano desde ESTADOS UNIDOS
Fotografías de Getty Images, United Nations

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