En Galdakao (Bizkaia), el estudio BAT Bilbao Architecture Team firma una vivienda bifamiliar que explora nuevas formas de habitar a través de la materia, la luz y el espacio mediante una propuesta que combina innovación técnica, tradición y una clara vocación sostenible
Lejos de concebir la arquitectura como un objeto cerrado, el proyecto se articula desde el vacío como elemento generador. Dos volúmenes en forma de “L” organizan el conjunto, definiendo tanto su configuración exterior como la vida interior de cada vivienda. En su interior, dos incisiones atraviesan los cuerpos edificados, dando lugar a espacios a doble y triple altura que actúan como verdaderos articuladores espaciales. Estas grietas conectan visualmente las distintas plantas y convierten la luz natural en la principal herramienta de proyecto, modelando los ambientes y estableciendo una relación constante con el paisaje.

Luz y materia

Geometría y volumen
Cada vivienda desarrolla una identidad propia dentro de una unidad arquitectónica común. En la planta principal, las zonas sociales —cocina, comedor y salón— se abren mediante grandes huecos hacia el exterior, prolongando la vida doméstica hacia jardines y piscinas. La planta superior alberga los espacios más privados, mientras que el nivel inferior, parcialmente enterrado, se ilumina a través de patios ingleses que introducen luz natural y aportan calidad espacial a estancias tradicionalmente secundarias.

Vista de salón

Vista de comedor
La madera actúa como hilo conductor del proyecto. Presente en estructura y acabados, se muestra en su estado más honesto en techos, muros y elementos de comunicación vertical. Su continuidad refuerza la percepción espacial y genera una atmósfera cálida, matizada por la luz cenital que acentúa su textura.

Núcleo de comunicaciones

Espacios de conexión
En el exterior, la fachada de Yakisugi otorga una identidad rotunda. Esta técnica japonesa, basada en la carbonización controlada de la madera, mejora su durabilidad frente a agentes climáticos, insectos y fuego sin recurrir a tratamientos químicos.

Piscina y jardín

Vista en escorzo
La elección de sistemas como el CLT responde a una clara voluntad de reducir el impacto ambiental. Material renovable y capaz de almacenar CO₂, permite optimizar tiempos de obra, minimizar residuos y mejorar el rendimiento energético. Así, el proyecto propone una arquitectura consciente donde el vacío, la luz y la materia construyen la experiencia de habitar.
BAT Bilbao Architecture
Fotografías de Aitor Estévez
Vivienda IB: equilibrio de vacío, materia y luz









