Casa en la mota del río es un proyecto del arquitecto Antonio Abellán Alarcón donde la sostenibilidad y respeto al paisajes imponen como premisa
La vivienda, de 220 m2, se sitúa en un entorno rural, en pleno tejido de la huerta Murciana, en La Arboleja.
La zona, caracterizada por una rica estructura plagada de elementos patrimoniales como acequias, molinos y norias, se caracteriza por la presencia de la mota del río, creada en su día para proteger la ciudad y la huerta de las inundaciones que provocaban las avenidas de agua, reconvertida posteriormente en carril bici para que los ciudadanos pudiesen reencontrarse con el paisaje tradicional murciano.
Los conocidos como “sotos del río”, se convierten en parcelas urbanizables situadas junto al río, que ejerce de “fachada trasera”.
Estas parcelas, se encuentran a un nivel inferior al de la carretera de acceso. Ello determina que el programa principal de la vivienda se desarrolle sobre una plataforma de hormigón elevada, apoyada sobre muros de hormigón y pilotes metálicos, salvando el desnivel y preservando el suelo, respetando el tejido original de la huerta, convertida ahora en jardín.
Este espacio ajardinado apuesta por la disposición de especies autóctonas, regadas por la red de canales abastecidos con el agua de lluvia recogida en las cubiertas de la vivienda, conectados a su vez con el agua de riego procedente de la de acequia tradicional.
Conectando con el jardín sólo se dispone una pequeña zona de estar y un baño, distribuyendo tanto la zona de día principal como los espacios de noche en los niveles superiores.
El acceso se produce por el nivel 1, donde la plataforma de hormigón comunica, tanto por la parte delantera como trasera, con la vía de acceso, peatonal y rodado.
El volumen alagado dispone de un espacio diáfano donde se encuentra la cocina, el comedor y la sala de estar.
El cerramiento dispone de grandes ventanales repartidos por todo el perímetro, conectando los espacios interiores con el paisaje, además de garantizar la ventilación cruzada tan necesaria para hacer frente a la dureza del verano murciano.
En la planta superior se encuentran los 3 dormitorios y dos baños, además de una zona abierta donde se ubica la zona de trabajo, que disfrutan igualmente de las magníficas vistas del entorno.
Además de los huecos que proporcionan ventilación, el volumen principal se reorienta para favorecer el control solar, reduciendo sus necesidades energéticas de climatización.
La envolvente se caracteriza por el uso de la madera, que junto con los tejidos metálicos y el uso de paneles de policarbonato color verde, colaboran en la integración con el paisaje.
Imágenes de David Frutos
Arquitectura respetuosa con el paisaje huertano









