En Socorro, el Bloque D de la Universidad industrial de Santander diseñado por Taller de Arquitectura de Bogotá evidencia que reinterpretar las formas y saberes del lugar puede convertirse en una herramienta para construir edificios actuales, sostenibles y profundamente arraigados en su contexto
Ubicado en Socorro, dentro del campus de la Universidad Industrial de Santander, el Bloque D forma parte del Plan Maestro del Campus Bicentenario y cuenta con un área de 3.679 metros cuadrados. El proyecto se implanta sobre un terreno boscoso y de marcada pendiente, delimitado por dos quebradas que condicionan su relación con el paisaje. Frente a estas características, la propuesta adopta un volumen perpendicular a la topografía que, mediante una sucesión de plataformas y niveles, se adapta cuidadosamente a las condiciones del lote.
La arquitectura establece un vínculo directo con las tradiciones constructivas de la región, reinterpretando materiales, sistemas y formas propias del lugar. La tipología del caney se convierte en el principal referente del proyecto: sus características espaciales y constructivas son reinterpretadas para dar forma a una edificación contemporánea, abierta al entorno y sensible a las condiciones climáticas de Santander.
Una cubierta inclinada, sostenida por una estructura de madera y metal que permanece visible, define la expresión del edificio. Bajo ella se desarrolla el programa arquitectónico, protegido por una piel de brisolei que regula la incidencia solar y contribuye al comportamiento ambiental de los espacios interiores. La estrategia se complementa con sistemas de ventilación e iluminación natural que reducen la dependencia de recursos mecánicos y consolidan una arquitectura vinculada a criterios de sostenibilidad.
La piel exterior adquiere además una dimensión expresiva. Durante el día, sus elementos filtran las visuales y establecen una relación gradual entre interior y exterior; por la noche, el efecto se invierte: la iluminación interior atraviesa la envolvente y hace visible la actividad del edificio, convirtiéndolo en una especie de linterna dentro del paisaje boscoso.
En el costado lateral inferior, una escalera escultórica construida en madera adquiere protagonismo dentro del recorrido. Más que un elemento exclusivamente funcional, se convierte en una pieza espacial que articula los diferentes niveles y refuerza la presencia de la materialidad natural en el interior.
El Bloque D plantea así una arquitectura que no busca imponerse sobre el territorio, sino adaptarse a él. La combinación de topografía, tradición local, materiales naturales y estrategias pasivas construye una propuesta contemporánea en la que paisaje y arquitectura mantienen una relación constante. El proyecto demuestra que reinterpretar las formas y saberes del lugar puede convertirse en una herramienta para construir edificios actuales, sostenibles y profundamente arraigados en su contexto.
Taller de Arquitectura de Bogotá
Escrito por María Carla Flórez Jiménez desde BOGOTÁ D.C.
Fotografías de Sitioestudio
Fotografía de Sitio Estudio








