PLP Atelier concibe una vivienda que aúna tradición y modernidad, unificando 3 antiguas construcciones de labranza abandonadas al borde del colapso estructural, creando una joya arquitectónica con un diseño contemporáneo y eficiente que preserva la huella histórica de la antigua arquitectura gallega
La vivienda se ubica en Castromao, una aldea del municipio de Celanova, en la provincia de Orense, Galicia. El nuevo volumen, resultado de la unión de las 3 antiguas edificaciones, cuenta con 150 m2 distribuidos en dos niveles, albergando los usos más privados en la planta superior y los más públicos en planta baja.
En el volumen central se encuentra adosado al situado al oeste. En la planta primera disponen de un gran espacio diáfano que integra, como es tradición en la arquitectura gallega, la cocina con el comedor y el salón, acorde a su vez con un diseño totalmente contemporáneo.
Dispone de amplios ventanales que inundan de luz natural el espacio interior.
Este espacio diáfano queda conectado con una sala polivalente situada en la planta inferior a través de una escalera metálica de chapa plegada.
En el primer nivel, al espacio de día le sigue la zona de noche, con los dormitorios dobles y el baño.
En la parte inferior, a continuación de la sala polivalente, se disponen otros espacios de servicio, con usos de lavadero-tendedero y despensa.
La unión de ambos volúmenes también se pone de manifiesto es la cubierta, que unifica el nuevo conjunto, con un faldón norte totalmente continuo y plegado en el caso del plano sur para salvar la diferencia de altura entre las plantas.
En la cubierta se abren grandes lucernarios que permiten obtener luz cenital que ilumina durante el día los dormitorios.
El volumen este gana independencia respecto a los anteriores, quedando conectado a ellos por una pasarela de madera exterior, caracterizada por la piel de listones de madera que permite establecer la unión material respecto al volumen precedente.
En él se ubica un amplio almacén para la vivienda. En este caso, la cubierta, también a dos aguas, gira y se separa por completo de la anterior.
Los muros de mampostería son uno de los elementos singulares de interés que se conciben como punto de anclaje histórico, por lo cual se mantienen como referente del proyecto, respetando su morfología original tras su limpieza, para eliminar todos los signos de humedad, y rejuntado interior y exterior, garantizando su consolidación.
El volumen central sí añade en la parte superior un cerramiento de termoarcilla con cámara de aire y aislamiento que mejorar el aislamiento, forrado exteriormente con el listonado de madera que tenía continuidad con la pasarela de conexión entre volúmenes.
Para protegerse del clima, la fachada norte presenta menos huecos, que se abren preferentemente en la cara sur, para aprovechar el soleamiento durante los fríos inviernos.
Estos materiales, así como otros, como las vigas de madera reutilizadas en los dinteles de la parte superior de puertas y ventanas, permiten mantener la tradición constructiva del lugar. También destaca el uso de las tejas de pizarra, aunque no se trate de las originales.
Además, se apuesta por forzar el diálogo entre ellos y otros materiales más tecnológicos, como el acero, protagonista del entramado metálico de la estructura y de los forjados de chapa colaborante, así como de otros elementos como la escalera de chapa plegada.
Destaca entre esta paleta de colores el azul claro utilizado en las carpinterías exteriores y el marco de la fachada sur, que alude a las antiguas pinturas de las construcciones, observadas durante la investigación previa llevada a cabo para emprender el proyecto.
Imágenes de Héctor Santos-Díez
Casa Castromao, rehabilitación 3 en 1








