Diseñado por Andrea+Joan arquitectes, la intervención trata de una rehabilitación de una vivienda rural que recupera la arquitectura tradicional y su vínculo con el bosque mediante una intervención mínima, sostenible y sensible con el lugar
El proyecto plantea la recuperación y rehabilitación de una vivienda rural y de su entorno inmediato para su uso como residencia ocasional, concebida como un refugio integrado en el paisaje y en contacto directo con el bosque. La construcción preexistente se encuentra rodeada de antiguos muros de piedra en desuso, actualmente colonizados por un bosque mediterráneo de pinos y encinas. La intervención busca recuperar la relación entre la arquitectura tradicional y este paisaje, poniendo en valor tanto la construcción existente como las características naturales del lugar.

Entre muros y bosque
El edificio presenta una planta rectangular desarrollada en dos alturas, con un pequeño cobertizo ganadero adosado a la fachada posterior y actualmente deteriorado. La planta baja está construida mediante muros de mampostería de piedra y un forjado unidireccional de vigas de madera y bovedillas cerámicas. En la planta superior, la estructura se resuelve mediante muros y pilastras cerámicos que soportan una cubierta inclinada a dos aguas formada por vigas de madera y rasilla.

El paisaje como casa
La propuesta parte de la conservación y potenciación de esta estructura muraria. El programa doméstico se organiza alrededor de un espacio central, apoyándose en el perímetro construido para incorporar cocina, zonas de estar, almacenamiento y comunicación vertical. Una nueva envolvente mejora el comportamiento térmico del edificio y refuerza la presencia de los muros originales, aumentando su profundidad y capacidad de inercia térmica.
Se conservan las aberturas existentes, cuidadosamente relacionadas con el entorno, convirtiéndolas en auténticos marcos del paisaje. La profundidad de los nuevos cerramientos permite generar umbrales, repisas habitables y espacios para recoger las contraventanas exteriores.

El bosque habitado
En la planta superior se mantiene la configuración original de tres espacios alineados, con una estancia central que comunica con dos dormitorios. La intervención incorpora únicamente los elementos necesarios para su habitabilidad, como tarimas, bancos y mobiliario integrado en los propios muros.
El antiguo cobertizo se transforma en un baño abierto y luminoso, introduciendo una gran ventana que aprovecha la intimidad proporcionada por el bosque y aporta una dimensión singular a este espacio.

Lugar y tradición
En el exterior se realizan intervenciones mínimas destinadas a consolidar y recuperar las terrazas y muros de piedra existentes. Se incorpora una pérgola para recuperar la antigua parra, se transforma el abrevadero en jardinera y se replantan los taludes con especies autóctonas.
Los materiales recuperan las tonalidades y texturas propias del lugar, combinando piedra, madera, cerámica, pizarra y revestimientos naturales de arcilla. La intervención reivindica así el valor de la arquitectura rural tradicional mediante una estrategia de mínima transformación, mejora ambiental y respeto por el paisaje, entendiendo la rehabilitación como una oportunidad para restablecer una relación sostenible y equilibrada entre construcción y territorio.
Andrea + Joan arquitectes
Fotografías de Pol Masip
Casa en el bosque: habitar el paisaje








