Lejos de competir con la presencia de la iglesia colindante, este bloque de vivienda colectiva responde con discreción, donde el hormigón apisonado y el cobre se mezclan de forma serena con el paisaje y la tradición

Integración en el núcleo urbano de Kilchberg, Zurich
En un entorno definido por la presencia de la iglesia reformista de Kilchberg y por la amplitud de sus jardines arbolados, Think Architecture proyecta un edificio de doce viviendas que entiende el contexto no como una imagen que reproducir, sino como un conjunto de relaciones espaciales, volumétricas y materiales que pueden ser reinterpretadas desde un lenguaje contemporáneo.

Jardín como hortus conclusus
Lejos de competir con el carácter monumental del templo, el nuevo volumen adopta una actitud deliberadamente discreta. Su implantación prolonga la lógica del recinto eclesiástico y configura un nuevo jardín cerrado, un hortus conclusus contemporáneo, que refuerza la continuidad del paisaje y genera un ámbito residencial protegido, donde la vegetación adquiere un papel protagonista.

Cuatro viviendas por planta con un esquema radial
Aunque se presenta como un volumen compacto de cubierta inclinada, la geometría se aleja de la simplicidad aparente. El edificio se pliega en sus cuatro fachadas para responder tanto a la presencia de una gran haya existente como a las variaciones de la topografía. Estos retranqueos fragmentan la masa construida, reducen su escala percibida y permiten que la edificación se inserte con naturalidad entre las construcciones del núcleo histórico sin renunciar a una identidad propia.

Iluminación cenital de la escalera
La organización interior responde a la misma voluntad de optimizar la experiencia doméstica. En cada planta, cuatro viviendas se distribuyen alrededor de un núcleo central que incorpora un vacío iluminado, configurando una planta en cruz que favorece las relaciones visuales entre espacios y garantiza que todas las viviendas disfruten de orientación hacia tres fachadas. Más que resolver únicamente la circulación, esta disposición mejora la calidad espacial y potencia la entrada de luz natural y las vistas cruzadas hacia el entorno.

Espacio interior del ático
La materialidad termina de consolidar el diálogo con el lugar. Los muros de hormigón apisonado, utilizados tanto en la fachada como en los cerramientos del jardín, recuperan los tonos grises y beige presentes en el paisaje construido de Kilchberg, mientras que las ventanas agrupadas verticalmente, realizadas en metal de acabado marrón oscuro, y la cubierta de cobre prepatinado reinterpretan elementos propios de la arquitectura tradicional mediante una expresión contemporánea y sobria.

Sección del edificio por el núcleo central
Más que reproducir la arquitectura vernácula, el proyecto demuestra que es posible extraer sus principios esenciales, la escala, la compacidad del volumen, la relación con el vacío y la materialidad, para construir una arquitectura plenamente actual, capaz de integrarse en su entorno desde la contención y la precisión antes que desde el contraste.

Materialidad exterior de hormigón apisonado
Escrito por María Unceta desde Zúrich
Fotografías de Simone Bossi
La discreta vivienda colectiva de Think Architecture que se integra con el patrimonio 








