La reforma de BETA Ø demuestra que la mejor arquitectura no siempre consiste en añadir, sino en descubrir el potencial que un espacio llevaba años ocultando

Los acabados continuos aportan una atmósfera serena y atemporal
La vivienda Z-Ø, proyectada por BETA Ø en Madrid, demuestra que una reforma puede consistir tanto en descubrir como en construir. El proyecto parte de una vivienda en Chamberí cuya mayor virtud permanecía oculta: una estructura de hormigón y una altura libre de más de cuatro metros que aparecieron durante la demolición. Fueron precisamente esas cualidades, junto con la presencia de un jardín, las que convencieron a sus propietarios de que aquel era el lugar adecuado para desarrollar el proyecto.

La cocina se abre al jardín, favoreciendo un espacio doméstico compartido
Lejos de esconder estos hallazgos, los arquitectos decidieron convertirlos en la esencia de la intervención. La recuperación de la altura original transforma por completo la percepción del espacio, aportando una amplitud poco habitual en una vivienda y permitiendo que la luz natural se convierta en uno de los principales materiales del proyecto. Esa sensación de serenidad se ve reforzada por una cuidada selección de materiales, donde el hormigón visto convive con enlucidos continuos de micromortero natural y una paleta cromática deliberadamente monocromática. En lugar de buscar atención, esta materialidad reduce el ruido visual y hace de marco para que el jardín y lo que pasa en la vivienda sean los protagonistas.

El comedor se concibe como un espacio de encuentro vinculado al jardín
Sin embargo, el verdadero centro del proyecto no es la estructura, sino el jardín. Desde las primeras propuestas, el objetivo fue que dejara de ser un espacio residual para convertirse en el corazón de la vivienda. Todas las estancias principales vuelcan hacia el jardín, estableciendo una relación constante entre interior y exterior. Más que ofrecer una vista agradable, este espacio organiza la vida doméstica, aporta privacidad, introduce la vegetación en el interior y hace que la luz natural acompañe cada uno de los ambientes.

Los dormitorios adoptan un lenguaje sobrio, pensado para el descanso
Esta voluntad de continuidad se extiende también al mobiliario, al almacenamiento y a los electrodomésticos, completamente integrados en la arquitectura para reforzar una imagen limpia y liberar el espacio de elementos innecesarios. Incluso algunas piezas, como la mesa y los bancos del comedor, fueron diseñadas a partir de las dimensiones de los tablones de madera empleados en su fabricación, una decisión que refleja el cuidado por el material y la precisión con la que se ha abordado cada detalle del proyecto.

El mobiliario integrado refuerza la continuidad y la limpieza visual
El resultado es una vivienda donde la arquitectura se expresa con pocos recursos, pero con una gran claridad espacial. La altura recuperada, la estructura existente, la luz y el jardín construyen una atmósfera serena que trasciende la estética minimalista. Más que una cuestión de estilo, la intervención plantea una forma de habitar basada en la calma, la funcionalidad y la relación con el espacio exterior.

La luz natural modela la textura del hormigón visto a lo largo del día
Z-Ø demuestra que la rehabilitación no siempre requiere grandes gestos. En ocasiones, la mejor arquitectura consiste en reconocer el potencial de lo existente, eliminar lo superfluo y permitir que aquello que permanecía oculto vuelva a convertirse en el verdadero protagonista.

La altura original amplía la percepción del espacio y potencia la entrada de luz natural
Beta Ø
Fotografías de David Zarzoso
La vivienda oculta de BETA Ø: una lección de monumentalidad silenciosa








