Ses Clotades es una vivienda unifamiliar diseñada por Marià Castelló y Lorena Ruzafa en Formentera, en una zona rural que une la Mola con el resto de la isla, donde integra arquitectura y paisaje con un sencillo juego de volúmenes que sacan el máximo partido a un entorno privilegiado
La casa, con un total de 295 m2, se implanta en el lugar sobre una plataforma de hormigón que se asienta entre las colinas de arena creadas por las dunas, entre la masa boscosa que separa la parcela del Mediterráneo, ligeramente elevada del suelo, minimizando el impacto de la construcción en el lugar.
El programa se distribuye principalmente en dos volúmenes masivos, casi totalmente independientes, conectados con una pieza liviana que se convierte en el centro del proyecto, en el elemento de unión y articulación.
En esta pieza central se sitúa el acceso principal, que nos adentra en un espacio polifuncional totalmente permeable, que desdibuja los límites entre interior y exterior con sus cerramientos de vidrio.
Se convierte así en el corazón de la casa, albergando el vestíbulo de entrada, que se abre hacia la terraza contigua en verano, desde donde disfrutar de la luz del sur en un ambiente agradable gracias a la ventilación cruzada, proporcionada por la apertura de sus grandes ventanales, y a la cubierta ligera de textil tensado que la protege del inclemente sol mediterráneo.
Asimismo, en invierno ejerce de captador solar de efecto invernadero, que ofrece un espacio de estar cálido y sereno desde donde disfrutar de las vistas del paisaje circundante.
A su izquierda se sitúa el volumen principal, que dispone de dos alturas sobre rasante y planta sótano. Alberga la zona de día en planta baja, con una banda de cocina paralela a la fachada norte y un amplio y diáfano salón comedor que conecta con la terraza exterior, donde se sitúa la piscina, mediante un gran ventanal.
Una ligera escalera metálica ejerce de elemento separador entre ambos espacios, creando un filtro visual gracias al cableado vertical que resuelve la necesaria protección del elemento frente a caídas.
En la planta superior se sitúa el dormitorio principal, con espacios de vestidor y baño fraccionado, que se organiza en torno a dos patios que perforan el volumen, ofreciendo luz y ventilación natural, a la vez que velan por la privacidad de los espacios interiores.
El patio central ejerce de terraza privada, desde la cual otra escalera metálica conduce a otra cubierta transitable dispuesta a modo de mirador, desde donde disfrutar de las lejanas vistas de Ibiza y de la Mola.
Este conjunto de espacios permite garantizar la total autonomía de los residentes respecto al resto del programa de la unidad residencial. Éste se sitúa en el volumen de menor dimensión y una sola planta que ocupa el otro extremo de la plataforma, que dispone de otras 3 habitaciones dobles en suite y de un pequeño aseo de cortesía.
La cubierta de este volumen, terminada en grava, al igual que el resto de cubiertas no transitables de la vivienda, se aprovecha para disponer un elevado conjunto de placas fotovoltaicas que contribuyen a cubrir gran parte de la demanda energética del edificio.
Ambos volúmenes quedan también comunicados en planta sótano, que dispone de un gimnasio, un aseo y zonas de almacenamiento y de lavandería, bajo la construcción principal, y un aparcamiento de vehículos, coincidiendo con la planta de menor dimensión, al cual se accede por una rampa situada en el extremo oeste de la plataforma de hormigón, integrada en la misma.
Sendos patios comunican las distintas piezas, disfrutando de luz y ventilación natural, creando un espacio amable de conexión, muy alejado de la oscuridad y frialdad habitual de las plantas sótano.
La piscina, situada en la terraza principal, disfruta de las bondades del levante y se convierte en el centro de la vida social al aire libre de la vivienda.
La materialidad escogida apuesta por la tradición arquitectónica de Formentera, con soluciones a medida de carpinterías, acabados y mobiliario fijo realizados por artesanos locales, y las envolventes transpirables de morteros de cal.
El respeto por el medio ambiente queda patente en el uso de materiales naturales, como es el caso del aislamiento de corcho y las ventanas y contraventanas de madera de iroko y pino. Asimismo, el compromiso con la eficiente gestión de recursos, tanto energéticos como hídricos, se traduce en el uso de la cubierta fotovoltaica, ya mencionada, y la orientación de los huecos y la ventilación cruzada para refrescar los espacios interiores, así como en un sistema de aprovechamiento de aguas pluviales que incluye una cisterna de grandes dimensiones para su almacenamiento y reutilización.
Ses Clotades: arquitectura, materia y paisaje








