Situado en el centro del barrio de Tanja Balia en Tánger, el instituto Mohammed Ali Skalli encarna un enfoque arquitectónico al servicio de la educación, diseñado para ofrecer a los alumnos, profesores y personal administrativo una experiencia de uso armoniosa, es un centro que favorece el aprendizaje y el desarrollo personal en el día a día
En el centro de este proyecto, la experiencia de los usuarios, estudiantes, profesores y personal administrativo ha sido fundamental. La circulación dentro del edificio se ha diseñado para que sea fluida e intuitiva, permitiendo desplazarse fácilmente de un punto a otro sin obstáculos. Los pasillos y pasarelas están diseñados para favorecer un flujo controlado, reduciendo así la confusión y el estrés que suelen asociarse a los grandes centros educativos. El instituto cuenta con dos patios: uno en la planta baja, mineral y protegido, que servirá como lugar para eventos como obras de teatro o celebraciones, y otro en la planta superior, que absorbe el flujo de estudiantes durante los descansos. Esta dualidad ofrece una flexibilidad esencial para las actividades escolares.
El proyecto supera con éxito varios retos estructurales importantes:
- Pasarelas aéreas: con una luz de 8 metros, se elevan sin fallos, sostenidas por vigas macizas que combinan solidez y eficacia.
- Espacios liberados: gracias a una estructura empotrada, las aulas y los espacios comunes se abren sin obstáculos visuales, ofreciendo una claridad espacial propicia para el aprendizaje y la vida colectiva.
- Circulación fluida: los pasillos laterales, sin postes gracias a un sistema de losas macizas, dibujan líneas de fuga nítidas y despejadas.Estas opciones técnicas, discretas pero audaces, componen una lectura horizontal del proyecto, donde cada trazo parece trazado con tinta negra de rotring sobre la página en blanco del espacio-tiempo.
Los materiales elegidos para este edificio afirman con delicadeza su identidad, al tiempo que lo anclan en el paisaje simbólico de Tánger. El blanco, omnipresente en el revestimiento, hace eco de la medina y sus luminosas murallas. Color de la pureza y la armonía, encarna la claridad y la luz, ofreciendo un entorno tranquilo y propicio para el aprendizaje. La piedra gris de Taza, por su parte, reviste la fachada principal y la pared de la sala de profesores. Este material noble, sobrio y potente a la vez, evoca estabilidad y solidez, cualidades que se asocian naturalmente a la figura del docente. Por último, el amarillo, utilizado en pequeños toques en las fachadas, infunde una energía comunicativa. Este tono solar estimula el optimismo, la creatividad y el diálogo. Los estudios sobre la psicología del color destacan su impacto positivo en la concentración y la motivación, lo que lo convierte en un aliado ideal en un entorno educativo orientado al desarrollo personal.
El diseño del edificio presta especial atención a dos elementos fundamentales para un entorno de aprendizaje de calidad: la luz natural y la ventilación. Cada aula ha sido orientada con precisión para captar la máxima luz natural posible. Esta generosa luminosidad crea un espacio acogedor y estimulante, que favorece la concentración, la productividad y el confort visual de los alumnos. Al mismo tiempo, la ventilación se ha diseñado en armonía con los vientos del este característicos de Tánger. Así, el proyecto integra una circulación de aire natural que garantiza una regulación térmica eficaz y un ambiente interior saludable, esencial para el bienestar diario de los usuarios.
El instituto Mohammed Ali Skalli pretende ser un homenaje a las mujeres y los hombres dedicados a la educación, así como a las generaciones futuras. Esta intención se refleja en todos los aspectos del diseño. Los arquitectos, procedentes de familias de educadores, diseñaron este espacio como respuesta a las frustraciones que suelen surgir en los entornos educativos tradicionales. Querían crear un lugar que inspirara y motivara a los estudiantes, al tiempo que honraba el trabajo de los profesores.
Cada aula tiene un código de colores específico, lo que facilita la orientación de los estudiantes. Este sistema de colores con tonos distintos para las aulas de enseñanza general, especializada y científica reduce la ansiedad relacionada con la búsqueda de sus aulas. Mediante el uso de colores relajantes y estimulantes, el edificio contribuye a crear un entorno propicio para el aprendizaje.
El énfasis en la convivencia y la accesibilidad de los espacios refleja el deseo de fomentar la inclusión y la participación de todos los estudiantes. Los espacios comunes están diseñados para promover las interacciones sociales y los intercambios, esenciales para el desarrollo personal y académico de los alumnos.
El instituto Mohammed Ali Skalli es más que un simple edificio; es un espacio para vivir, aprender y crear, diseñado para inspirar a las generaciones jóvenes. Los arquitectos están deseando ver cómo los usuarios se apropian de este espacio y lo convierten en un lugar de orgullo y realización personal. Este proyecto encarna una visión moderna de la educación, en la que cada detalle ha sido pensado para favorecer el bienestar y el éxito de los estudiantes.
Arquitectos In Situ Architecture Studio y Mohammed Mjahdi
Escrito por Doha Mahmoudi de MARRUECOS
Instituto Mohammed Ali Skalli en Tánger








