En Hokkaido, Florian Busch Architects reinterpreta el granero tradicional japonés a través de una arquitectura autosuficiente cuyo revestimiento solar no es un añadido tecnológico, sino el motor conceptual del proyecto. House W fusiona diseño, paisaje y energía en una vivienda completamente autosuficiente
En un entorno agrícola cercano a la meseta de Furano, Hokkaido, el proyecto residencial House W emerge como una reflexión contemporánea sobre la arquitectura rural y la autosuficiencia energética. Diseñada por Florian Busch Architects para una familia que decidió abandonar Tokio y vivir desconectada de la red eléctrica, la vivienda transforma la tipología del granero en un manifiesto de diseño sostenible.
El proyecto parte de un volumen compacto a dos aguas, inspirado en la sencillez formal de los cobertizos agrícolas japoneses. Sin embargo, lejos de reproducir literalmente esta imagen, el estudio fragmenta el volumen en dos piezas que se quiebran y giran hacia el este y el noroeste para capturar vistas específicas del paisaje montañoso. Entre ambas surge una franja central completamente acristalada que actúa como bisagra espacial, climática y visual.
Este espacio intermedio alberga la escalera principal y funciona como núcleo de conexión del programa. Cerramientos correderos translúcidos permiten que las estancias se expandan hacia él, favoreciendo una continuidad flexible. Una retícula de finos listones de madera tamiza la luz sobre el vidrio, extendiéndose desde el muro hasta la cubierta e incorporando ventanas practicables que optimizan la ventilación natural.
La organización interior responde a una lógica clara: en la mitad oriental se sitúan los dormitorios en planta baja y la zona de estar-comedor en la superior; mientras que en la occidental encontramos el estudio y espacios de servicio abajo y dormitorio de invitados arriba.
Esta distribución refuerza la lectura de dos volúmenes autónomos conectados por un interior de estética minimalista: paredes lisas, blancas y madera clara en su estructura y suelos, junto a grandes ventanales orientados hacia las montañas circundantes, en contraste con baños coloridos en tonos azul, rosa y verde pálido. Un interior luminoso y relajante en contraposición con la envolvente exterior oscura y homogénea de los paneles solares en el exterior de la vivienda.
El revestimiento solar redefine el concepto de integración tecnológica. En lugar de añadir paneles como un elemento accesorio superpuesto, la envolvente fotovoltaica casi integral configura la identidad formal del edificio. Capaz de generar casi el doble de la energía que la casa consume anualmente, y complementada por una bomba de calor para calefacción y agua caliente, el proyecto House W convierte la eficiencia en expresión arquitectónica.
Arquitectura solar: tradición y vanguardia en Hokkaido








