El proyecto de ADORAS Atelier Arquitectura convierte 24.000 m² degradados de Montjuïc en un nuevo barrio residencial junto al estadio olímpico
Barcelona lleva más de treinta años construyendo un modelo de ciudad que el mundo copia. Desde la transformación olímpica de 1992 hasta las Superilles del Eixample o los nuevos ejes verdes que devuelven el asfalto a los peatones, la ciudad ha demostrado que regenerar no es demoler: es coser. El proyecto O7, desarrollado en el sector de Can Clos de Montjuïc, es el último capítulo de esa historia.
El ámbito de intervención, de 24.000 m², acumulaba durante décadas todos los síntomas del abandono urbano: naves industriales en desuso, solares vacíos y una fragmentación que lo habían convertido en una periferia interna dentro de la propia Barcelona. Un lugar en la ciudad, pero fuera de ella.
El Plan Especial Urbanístico para Can Clos transforma esa realidad con 548 viviendas —la mayoría de protección pública—, nuevos equipamientos educativos y culturales, y un sistema de movilidad peatonal que cosera el barrio con la montaña de Montjuïc y el tejido consolidado de la ciudad. En ese proceso, O7 es la primera arquitectura que se construye en el nuevo ámbito: los dos edificios diseñados por ADORAS Atelier Arquitectura han asumido el rol de catalizadores, los que transforman un planeamiento sobre el papel en ciudad real.
Con un edificio ya entregado y otro en ejecución, los primeros residentes ya habitan un espacio que hace apenas unos años era un solar industrial degradado. La propuesta incorpora un gran parque urbano como infraestructura verde estructurante que articula la relación entre la ciudad y la montaña, generando nuevas continuidades peatonales entre tejidos históricamente desconectados. La planta baja, permeable y con locales de proximidad, está concebida para activar la vida de calle desde el primer día.
Las 122 viviendas no dan la espalda a su entorno: sus terrazas y orientaciones están pensadas para capturar las vistas hacia los huertos urbanos del entorno, el estadio olímpico y el frente portuario de Barcelona. El edificio incorpora aerotermia, instalación fotovoltaica en cubierta con comunidad energética, piscina comunitaria, gimnasio y espacios de coworking. El conjunto cuenta con certificación BREEAM, que acredita sus estándares de sostenibilidad ambiental.
"Las primeras arquitecturas no son el resultado final de un plan, sino la herramienta que lo hace posible: el mecanismo a través del cual un ámbito residual comienza a funcionar como ciudad", señalan desde ADORAS Atelier Arquitectura.
O7 no es solo un proyecto de vivienda: es la demostración de que Barcelona sigue siendo capaz de reinventarse a sí misma, barrio a barrio, en sus propios vacíos.
Can Clos renace: de naves abandonadas a nuevo barrio de Montjuïc









