Arquitectura

Habitar el borde urbano: viviendas sociales en Marsella por Zakarian-Navelet

Durante décadas, la vivienda social ha estado ligada a la expansión de las ciudades mediante grandes conjuntos residenciales situados en sus periferias. Frente a ese modelo, el proyecto de Zakarian Navelet plantea una estrategia diferente: intervenir desde el centro del municipio para reforzar aquello que ya existe, recomponer el espacio público y establecer un diálogo natural con el paisaje mediterráneo

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Durante décadas, la vivienda social ha estado ligada a la expansión de las ciudades mediante grandes conjuntos residenciales situados en sus periferias. Frente a ese modelo, el proyecto de Zakarian Navelet plantea una estrategia diferente: intervenir desde el centro del municipio para reforzar aquello que ya existe, recomponer el espacio público y establecer un diálogo natural con el paisaje mediterráneo


El estudio Zakarian Navelet firma un proyecto de vivienda social que trasciende la mera construcción residencial para convertirse en una intervención urbana capaz de recomponer las relaciones entre arquitectura, espacio público y paisaje. Situado en el solar de una antigua escuela, junto a la iglesia de Notre-Dame de l'Assomption, uno de los enclaves más representativos de Les Pennes-Mirabeau, en la periferia de Marsella, el conjunto recupera un lugar estratégico para la vida cotidiana del municipio y demuestra cómo la vivienda puede actuar como herramienta de regeneración urbana.

 

Más que levantar un edificio, la propuesta reorganiza este enclave para devolverle su papel como lugar de encuentro. La nueva edificación redefine la plaza de la iglesia, recupera un antiguo recorrido peatonal que conecta distintos niveles del pueblo y transforma un vacío urbano en un espacio activo para los vecinos. Así, el proyecto no solo responde a una necesidad habitacional, sino que mejora la conexión entre distintos espacios públicos y favorece un uso más intenso del entorno.


El programa reúne 27 viviendas sociales distribuidas en varios volúmenes escalonados que se adaptan a la pendiente natural del terreno. Esta fragmentación reduce el impacto visual del conjunto y mantiene una escala cercana a la de las edificaciones del entorno, evitando la imagen de un gran bloque residencial y favoreciendo una transición natural entre la arquitectura y el paisaje mediterráneo. La composición también preserva las vistas hacia la iglesia y genera una percepción más doméstica del conjunto.

La organización de las viviendas responde a la misma lógica. La disposición escalonada mejora la orientación, facilita la ventilación natural y garantiza que todas las viviendas disfruten de abundante luz y espacios exteriores. En el volumen principal, un patio central ilumina las galerías de acceso y genera un ámbito común que fomenta la convivencia sin renunciar a la privacidad.
 

 

La materialidad contribuye igualmente a integrar el proyecto en el lugar. Un hormigón pigmentado en tonos beige establece un diálogo con la piedra de la iglesia y con la arquitectura tradicional del municipio. Lejos de buscar protagonismo, el edificio adquiere una presencia tranquila y atemporal basada en materiales resistentes, de bajo mantenimiento y capaces de envejecer con dignidad.

La sostenibilidad se aborda desde las decisiones arquitectónicas más que desde la tecnología. La adaptación a la topografía minimiza los movimientos de tierra, mientras que la orientación, las terrazas y la profundidad de las fachadas mejoran el comportamiento climático del edificio y reducen la demanda energética mediante estrategias pasivas.

En un momento en el que muchas ciudades buscan crecer sin perder identidad, Zakarian Navelet recuerda que construir vivienda también puede significar construir ciudad. El proyecto no solo incorpora nuevos hogares, sino que recupera recorridos históricos, activa el espacio público y fortalece la relación entre el pueblo y su paisaje. La intervención demuestra que la vivienda social puede convertirse en un elemento capaz de reforzar la cohesión vecinal y generar espacios compartidos de calidad. En ocasiones, la mejor innovación consiste simplemente en devolver la vida a los lugares donde siempre ha pertenecido.

Zakarian Navelet Architectes

Escrito por Jorge Olano desde Francia
Fotografías de Stephen Dock

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