Casa Algarve es un proyecto de Ramón Esteve situado en una privilegiada parcela del Algarve portugués donde la suave pendiente ofrece la oportunidad para abrir la arquitectura hacia el estuario y el océano Atlántico, fusionándola con el lugar, como si de una parte inseparable del paisaje se tratase
La vivienda aprovecha la topografía para distribuir el programa en varios niveles, organizados en función de sus requisitos de privacidad, desde donde contemplar el horizonte y experimentar de primera mano la naturaleza circundante, abriendo grandes ventanales en todas sus fachadas.
El acceso conecta con la planta donde se disponen los principales espacios de día, que se conciben como un espacio único y fluido que los conecta entre sí y con el exterior.
El ámbito continuo del salón, comedor y cocina desdibuja sus límites para conectar con los espacios al aire libre que constituyen el programa exterior.
Dispone de amplias terrazas en sombra con áreas de descanso, una cocina exterior y un fire pit, además de una piscina infinity y un jacuzzi que se integran entre la vegetación existente, cediendo así el protagonismo al paisaje y permitiendo disfrutar de las vistas del mar de fondo.
En el nivel inferior, que queda parcialmente enterrado, alberga espacios de ocio y bienestar que completan el programa de día.
En el nivel superior se disponen los espacios más privados, los dormitorios principales, que gozan de una posición elevada desde donde observar el paisaje con una mayor amplitud de vistas gracias a los grandes ventanales que nuevamente conectan el espacio interior con las terrazas, que proporcionan la intimidad requerida por el programa de noche.
Estos dos niveles principales quedan conectados por la doble altura que descomprime el espacio del salón, inundada de la luz natural que se filtra por los grandes huecos de fachada.
La materialidad del proyecto apuesta por la integración, la calidad y el confort. Por ello, para la envolvente se escogen los paramentos de piedra de tonos arena, cuyas texturas contrastan con las del hormigón pigmentado, los listones de madera y el metal, armonizando con la paleta de colores del paisaje.
En el interior encontramos una cuidada selección de maderas, roble blanqueado y nogal, y de pétreos, mármoles y ónix retroiluminados, que juntos a los acabados en oro champagne proporcionan una nota de calidez y sofisticación a la par que un carácter atemporal a la vivienda.
Habitar el territorio









