Arquitectura

Hohes Haus West: Loeliger Strub y la verticalidad integrada en Zúrich

Una torre residencial transforma un antiguo eje de tránsito en un nuevo referente urbano combinando una envolvente ondulante con espacios domésticos abiertos al paisaje de la ciudad

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Una torre residencial transforma un antiguo eje de tránsito en un nuevo referente urbano combinando una envolvente ondulante con espacios domésticos abiertos al paisaje de la ciudad

Fachada de la torre
Vista del volumen en su contexto 

En el tejido urbano de Zúrich, donde la continuidad de las manzanas define buena parte del paisaje residencial, Hohes Haus West en altura adquiere un papel singular. Proyectado por Loeliger Strub, esta torre marca el cierre espacial de Weststrasse, en el barrio de Wiedikon. La transformación de esta antigua vía de tránsito en una calle de barrio permitió redescubrir una plaza de principios del siglo XX, hasta entonces poco aprovechada. Frente a ella, el edificio establece una nueva relación entre el espacio público y el tejido residencial.

Situación en la trama de la ciudad y planta baja de la torre
Situación en la trama de la ciudad y planta baja de la torre

Con cerca de 40 metros de altura, el proyecto alcanza el límite permitido por la normativa y se eleva por encima de los edificios colindantes. Sin embargo, su volumen no rompe con la escala de la manzana. Dos retranqueos a la altura de las cornisas vecinas marcan la transición entre el tejido urbano tradicional y la torre. La planta, definida por las alineaciones urbanísticas y las líneas de la manzana existente, resuelve el encuentro entre la plaza y el espacio interior de la manzana. Así, la altura se convierte en una herramienta para enfatizar la condición urbana del lugar, en lugar de desentenderse de ella.

Espacios de circulación con la misma calidad en los detalles
Espacios de circulación con calidad en los detalles

La fachada refuerza esta dualidad entre continuidad y singularidad. Un revestimiento de placas ondulantes de fibrocemento envuelve el edificio, sujeto por una retícula de perfiles de aluminio anodizado en tono dorado. Su composición, organizada mediante líneas verticales y horizontales, introduce una textura cambiante y establece un diálogo con las fachadas minerales del entorno y la estética de las torres residenciales de los años cincuenta. Los ligeros desplazamientos de las placas y el tratamiento de los encuentros generan un orden reconocible, sin buscar la apariencia de un volumen macizo. La envolvente adquiere así una cualidad casi textil que matiza la presencia del edificio en el paisaje urbano. 

Interior del baño
Riqueza de expresividad material en todas las estancias 

La organización interior adapta la vivienda a las distintas condiciones que ofrece la altura. En las plantas inferiores, las estancias se disponen mediante secuencias espaciales que evocan la estructura de la ciudad de manzana cerrada. Los salones se orientan hacia la plaza y el Uetliberg, mientras que los dormitorios y espacios secundarios miran al patio interior. Por encima de las cornisas vecinas, las viviendas adoptan otra relación con el entorno: los salones, iluminados desde tres lados en los extremos del edificio, se abren hacia el valle del Limmat, el lago de Zúrich y las montañas. Las grandes ventanas a ras de suelo amplían la percepción de la cubierta urbana.

Espacio interior con composición colorida
Espacio interior con composición colorida

Las logias de cocina prolongan esta experiencia hacia el exterior. Gracias a sus grandes puertas correderas, estos espacios pueden abrirse y funcionar como estancias al aire libre, permitiendo cocinar y comer con vistas a la ciudad. Las piezas cerámicas artesanales y las superficies cuidadosamente trabajadas refuerzan su condición de transición entre interior y exterior.

La materialidad interior es parte fundamental de su arquitectura
La materialidad interior es parte fundamental de su arquitectura

La atención al detalle se prolonga en la colaboración con artistas y artesanos: las placas cerámicas Raku de Marta y Sebastian Rauch, las luminarias, los tiradores revestidos de cuero y la barra de latón, cuero y madera de macasar diseñados por Luc Forster, así como la intervención de Markus Wetzel en la escalera de evacuación, enriquecen la experiencia de los espacios comunes.


Conexión con el exterior con ventanas de grandes proporciones

En la cubierta, el proyecto lleva esta idea de apertura a una escala colectiva. Dos terrazas comunitarias, organizadas mediante jardineras y espacios exteriores diferenciados, incorporan referencias a Lina Bo Bardi, Luis Barragán y David Hockney en una composición lúdica. Con zona de barbacoa, ducha y aseo, la cubierta se convierte en un lugar de encuentro que extiende a todos los residentes las ventajas de vivir en altura​.

Terraza comunitaria como lugar de encuentro
Terraza comunitaria como lugar de encuentro 

Reconocido con el Hase de Plata de Arquitectura en 2013, el Hohes Haus West demuestra que la densidad no tiene por qué traducirse en una ruptura con el tejido existente. Mediante una implantación precisa, una materialidad expresiva y espacios que aprovechan tanto la escala del barrio como las vistas lejanas, Loeliger Strub construye una torre que intensifica la ciudad sin perder de vista el lugar al que pertenece.

Volumen la torre de noche
Percepción de las disientas alturas durante la noche 

Loeliger Strub

Fotografías de Andrea Helbling y Roland Bernath

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