Urbanismo

Expo Zaragoza 2008: qué pasó después

La Expo Zaragoza 2008 fue un momento significativo para Zaragoza, que generó grandes expectativas y cambios para la ciudad, en la que se preveían grandes posibilidades económicas de futuro. Sin embargo, los resultados de este evento internacional en retrospectiva tras 12 años, arrojan conclusiones agridulces

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La Expo Zaragoza 2008 fue un momento significativo para Zaragoza, que generó grandes expectativas y cambios para la ciudad, en la que se preveían grandes posibilidades económicas de futuro. Sin embargo, los resultados de este evento internacional en retrospectiva tras 12 años, arrojan conclusiones agridulces

La Exposición Internacional de 2008 tenía como lema “El agua y el desarrollo sostenible”, un tema más que apropiado para el momento climático que estábamos (y seguimos) viviendo. Zaragoza se subió al carro de los grandes eventos internacionales y preparó una Expo con un complejo de 25 hectáreas que incluía stands y pabellones dedicados al cambio climático, al control del agua, al uso de energías limpias y renovables, etc. Y no solo eso, sino que, con la ayuda del Plan de Acompañamiento, acometió grandes renovaciones urbanísticas en la ciudad con la supuesta esperanza de ponerla en el plano internacional, y aprovechar este momento significativo para realizar aquellas obras que por falta de presupuesto local hubiera sido inasequible realizar antes.

Expo Zaragoza 2008 - Instalaciones
Instalaciones de la Expo Zaragoza 2008. Imágenes de Expo Zaragoza 2008.

Todo esto dio lugar a un gran esfuerzo e ilusión por parte de Zaragoza, pero una vez la Expo pasa, toca recoger toda la exposición, hacer balance de los resultados obtenidos, y activar el plan B de todas aquellas instalaciones que se construyeron para el evento. Tras 12 años, ¿cuál es el balance de esos resultados? ¿Había acaso un plan B para después?

Las respuestas a estas preguntas son complejas, hay quien es más negativo y quien lo es menos. Pero parece que todos podemos estar de acuerdo en que buenos, buenos, los resultados no han sido. Si analizamos los aspectos más positivos, es cierto que algunas de las remodelaciones urbanísticas que se han ejecutado han sido realmente provechosas para sus ciudadanos, como la reconversión del meandro de Ranillas en un gran parque verde dotado de servicios, la recuperación de las riberas del Ebro y el Gállego, que pasaron a convertirse en paseos ciudadanos y que contribuyeron en gran medida a conectar las dos márgenes de la ciudad de la ciudad.

Expo Zaragoza 2008 - Puente del Milenio
Puente del Milenio, realizado para la Expo Zaragoza 2008, y actualmente una conexión vital en la ciudad. Fotografías de Miguel Daza, extraidas de Legado Expo Zaragoza 2008.

Además, se finalizaron proyectos que llevaban tiempo inacabados, como el cierre del tercer y cuarto cinturón, u otros que surgieron sobre la marcha, como la ampliación de la terminal del aeropuerto o la pasarela del Voluntariado, y muy especialmente el puente del Tercer Milenio, que por fin ofrecía una alternativa al cruce por el centro, y junto con la finalización de los cinturones permitió peatonalizar parte del núcleo histórico y desviar gran parte del tráfico del centro de la ciudad.

También, teniendo en cuenta los intangibles, el informe monográfico sobre la Expo que realizó el Consejo Económico y Social de Aragón (CESA), aludió a la elevada respuesta y consolidación del movimiento del voluntariado. Se destaca el “efecto aglutinador que tuvo la Expo”, generando un “claro vehículo de unidad, de integración y de incremento de la conciencia colectiva”. Es cierto que la Expo contó con un gran apoyo social en todo proceso, en gran parte porque se aludía a las posibilidades de futura prosperidad y al acicate que suponía para todos poner a Zaragoza en el mapa.

Expo Zaragoza 2008 - Palacio de Congresos
Palacio de Congresos en la Expo, diseñado por Nieto Sobejano Arquitectos. Fotografías de Pedro Pegenaute, extraidas de Archdaily.

Todos estos resultados son muy positivos, pero siendo estrictos en la valoración de la Expo, estas mejoras no son propiamente una consecuencia de la Expo, son una consecuencia de que las administraciones de todos los niveles decidieran llevar a cabo una gran inversión en la ciudad en ese momento. En otras palabras, se podría haber conseguido todas esas mejoras urbanísticas y todo ese consenso ciudadano y social si simplemente España hubiera decidido dotar de esa inversión económica a Zaragoza sin ninguna Expo de por medio, ya que estos cambios fueron nuestros preparativos, no los resultados obtenidos de inversiones de fuera. Entonces, ¿qué pasó realmente con los resultados?

Expo Zaragoza 2008 - Pabellón España
Pabellón de España para la Expo, diseñado por Francisco Mangado. Fotografía extraida de web de Francisco Mangado.

Para empezar, si nos centramos en el agua, el tema de la Expo, nos damos cuenta de que todo aquello quedó en una pequeña campaña de concienciación. Algunos de los miembros concluyeron que realmente el esfuerzo y especialmente el dinero invertido en este tipo de eventos tendría un calado mucho mayor si se invirtiera realmente en resolver los problemas del agua, el lugar de crear un gran evento en el que finalmente la preocupación por este bien escaso acabe quedando en un lugar muy secundario. Respecto al legado de la Expo, Roque Gistau, presidente de Expoagua, declaró que “se quedó en un cajón y lo asumo como fracaso”.

Expo Zaragoza 2008 - Edificio Expo
Edificio Expo, para la Expo Zaragoza 2008, diseñado por Basilio Tobías. Fotografías de Pedro Pegenaute extraidas de Archdaily.

Pasando al balance económico, es una de las partes donde el fracaso se muestra con toda su realidad. La Expo costó unos 1.200 millones de euros, de los cuales 700 fueron para construir el complejo en el meandro de Ranillas y otros 500 para el Plan de Acompañamiento, con las obras urbanísticas comentadas. En 2010 el Tribunal de Cuentas fijó el balance en 500 millones de pérdidas en 2008, ya que se establecieron 762 millones de gastos y solo unos ingresos de 254 millones (mucho menos de lo esperado), fundamentalmente de entradas y patrocinios. La empresa administradora proyectaba reducir pérdidas alquilando el complejo de Ranillas tras la recogida de la Expo, pero tras unos meses, de los 170.000 m2 disponibles solo se habían ocupado 79.000m2, 46.000 de ellos por el propio Gobierno de Aragón en un intento de generar un polo de atracción para el sector de gestión. Además, cabe hablar del enorme cajón de deudas que deja el mantenimiento de estas instalaciones, a menudo inadecuado o inexistente, que las hace depreciar su valor a gran velocidad. Como pequeña disculpa, la crisis de 2008 no contribuyó en los planes de futuro, que tampoco habían sido desarrollados con demasiada precisión.

Respecto al balance internacional, otro fracaso. Esta Expo tuvo un seguimiento fundamentalmente local. El 63% de las personas que visitaron la Expo eran aragonesas (de las cuáles el 91,6% ciudadanos de Zaragoza), y solo el 3,6% del total eran extranjeros. Claramente, con estos datos no se podía esperar una repercusión de Zaragoza a escala internacional. De hecho, los datos estadísticos demuestran que no ha habido un incremento significativo de turismo extranjero. Un hecho que no sorprende demasiado si se observa el carácter tan poco internacional de la web de la Expo Zaragoza.

Expo Zaragoza 2008 - Meandro de Ranillas antes y después
El cambio del meandro de Ranillas, antes y después de su reconversión para la Expo. Imágenes extraidas de Nación Rotonda.

Son muchos los que piensan que el único y real objetivo de Zaragoza con toda esta historia de la Expo era conseguir el consenso popular y los fondos nacionales necesarios para llevar a cabo todas las actuaciones, urbanísticas y de otro tipo, que se quisiera para la ciudad y que no hubiera otro modo de conseguir. En el libro Paisajes Devastados, del Observatorio Metropolitano de Madrid, se expone ampliamente esta idea: “En definitiva, Expo Zaragoza 2008 se desarrolló como un artefacto de creación de consenso ciudadano destinado a dotar de apoyo social a la tremenda transformación urbana y social llevada a cabo durante el ciclo inmobiliario alcista. […] Para muchas personas la Expo fue aceptada como un peaje necesario para alcanzar subvenciones de otros niveles de la Administración, fundamentalmente estatal, y como un elemento que se suponía iba a dinamizar la economía local”. Esto tiene sentido dentro de su particular burbuja inmobiliaria si se considera el desenfrenado crecimiento de Zaragoza en esos años, con polémicos proyectos como el de Parque Venecia y Arcosur, que han dado lugar a grandes barrios y centros comerciales vacíos y a medio construir, donde el simple mantenimiento de los servicios y dotaciones será un pozo sin fondo para las arcas Zaragozanas.

Expo Zaragoza 2008 - Reconversión
Reconversión de pabellones de la Expo, realizada por Estudio Lamela. Fotografía extraida de Estudio Lamela.

En conclusión, para valorar el éxito o fracaso de la Expo Zaragoza, hay que establecer primero cuál era realmente su objetivo. Si se pretendía obtener una gran financiación global para llevar a cabo proyectos urbanísticos que de otro modo no habrían sido posibles y mantener en alza la burbuja inmobiliaria, si tenemos en cuenta la “inesperada” crisis de 2008, el balance es bastante positivo. Para los ingenuos que pudieran pensar que el objetivo era asumir las responsabilidades de un uso eficiente del agua, realizar un evento de altura global e incrementar el turismo y las inversiones internacionales que rentabilizaran el desembolso generado, el resultado quedará muy lejos de lo esperado.

Imágenes extraidas de Balle i Roig, Expo Zaragoza 2008, Legado Expo Zaragoza 2008, Archdaily, Francisco Mangado, Nación Rotonda y Estudio Lamela.
Información consultada en Paisajes Devastados, El Heraldo de Aragón, The Political Room y Arainfo.

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