En las alturas de Tokio, BAR Studio firma un proyecto hotelero que combina artesanía japonesa, naturaleza y sofisticación contemporánea, reinterpretando la relación entre interior y exterior en un enclave privilegiado sobre la bahía
Ubicado en las últimas ocho plantas de la torre Blue Front Shibaura South, un edificio de 43 alturas obra de la firma de arquitectura japonesa Maki and Associates, el hotel de lujo Fairmont Tokyo se erige como un mirador excepcional entre dos iconos: la bahía de Tokio y la emblemática Tokyo Tower. Esta posición estratégica fue el punto de partida conceptual del proyecto de interiorismo desarrollado por el estudio de diseño australiano BAR Studio.
Lejos de optar por un lenguaje puramente urbano, el proyecto propone un equilibrio entre materiales refinados, vegetación integrada y ornamentos hechos a mano. El objetivo era claro: trasladar la presencia de la naturaleza al interior del rascacielos y establecer un diálogo constante con el entorno marítimo y la energía metropolitana de la ciudad. Un diseño capaz de reconciliar los contrastes propios de Tokio, lo tradicional y lo contemporáneo, lo sereno y lo vibrante.
La experiencia del huésped comienza en el vestíbulo de la planta 35, un espacio de doble altura abierto visualmente hacia la bahía y conectado con una terraza ajardinada. Aquí, la luz y el agua, elementos esenciales del distrito de Shibaura, se traducen en superficies de vidrio, reflejos sutiles y volúmenes translúcidos que aportan ligereza al ambiente. La inspiración de los diseñadores en el concepto japonés del engawa, entendido como espacio intermedio entre interior y exterior, se manifiesta de forma explícita.
Las 217 habitaciones, distribuidas entre las plantas 36 y 42, apuestan por una atmósfera calmada y esencial. Maderas claras de fresno japonés, cuarcita blanca y acentos de latón conforman una paleta sobria donde los tonos neutros realzan la carpintería, los textiles y la excelente selección de piezas de arte.
Muchas de estas referencias reinterpretan técnicas tradicionales como el kintsugi, aportando profundidad cultural al diseño contemporáneo. Por otro lado, revestimientos murales texturizados y alfombras con patrones lineales inspirados en jardines karesansui (comúnmente conocidos como jardines zen) completan el conjunto.
En la última planta se concentran los espacios gastronómicos: Yoi-to-Yoi, Off the Record y el restaurante Driftwood, organizados alrededor de un bar central coronado por una lámpara de vidrio ondulado diseñada específicamente para el proyecto. La iluminación, flexible y escenográfica, acompaña la transición del día a la noche, generando ambientes íntimos y envolventes que evocan la vida nocturna tokiota.
El nivel superior alberga también una capilla nupcial concebida como un pabellón de madera de líneas depuradas, iluminado por un gran lucernario y flanqueado por jardines en la terraza. Sobre el altar, una escultura suspendida del artista japonés Ishin Tanaka añade una dimensión poética al espacio.
El recorrido se completa con una cuidada selección de arte contemporáneo que refuerza la conexión con la naturaleza y la cultura local, consolidando este proyecto como una nueva pieza destacada en la trayectoria hotelera de BAR Studio.
Fotografía de Peter Bennetts
Fairmont Tokyo de BAR Studio: equilibrio entre contrastes








