El equipo mejicano Rozana Montiel rehabilita una pista deportiva en desuso transformándola en el área central de reunión de los vecinos del barrio
Fraccionamiento de Puente Moreno es un barrio de viviendas a las afueras del Puerto de Veracruz, Méjico. Se trata de un poblado de poca densidad, con construcciones muy humildes de dos plantas que se presentan adosadas unas a otras y que, por lo general, comparten escaleras exteriores para acceder a las viviendas de la parte superior. El área en la que se desarrolla el proyecto Cancha incluye más de 8000 viviendas de este tipo, por lo que la propuesta supone una oportunidad de revitalización del municipio pues éste carece de espacios públicos apropiados. Las zonas residuales que conforman los espacios comunes del barrio no han sido diseñadas como auténticos lugares de encuentro vecinal, por lo que el estudio de arquitectura Rozana Montiel se propone el reto de solucionarlo.
Vista exterior del recinto de la Cancha, Rozana Montiel
Vista exterior del acceso al recinto de la Cancha, Rozana Montiel
Vista exterior del lateral este del recinto de la Cancha, Rozana Montiel
El área de actuación consistía en una amplia parcela dedicada a pista deportiva al aire libre y otros espacios ajardinados contiguos con escasa presencia vegetal de gran porte y muy poco mobiliario urbano. Las condiciones climáticas del lugar, con altas temperaturas durante todo el año y abundantes lluvias, hacían que este centro deportivo tan expuesto al sol y el agua tuviera poca intensidad de uso por los vecinos, de tal manera que la intervención parte de la idea de proteger el recinto de las incidencias ambientales para intensificar su uso durante todo el año. Así, se decide generar sombra de dos maneras principales: creando una gran cubierta para la pista deportiva, e implantando elementos vegetales del lugar que hiciesen de la zona descubierta un lugar más fresco donde reposar.
Planta general del recinto de la Cancha, Rozana Montiel
Alzados norte y sur del recinto de la Cancha, Rozana Montiel
Axonométrica del proyecto de la Cancha, Rozana Montiel
Para realizar el diseño de la cubierta, se parte de la idea de que la estructura que la sustentase cumpliese no sólo la función de soporte, sino también de espacio útil contenedor de actividades. Se opta así por una solución de cubierta a dos aguas apoyada sobre dos hileras de pórticos metálicos en los lados norte y sur que permitieran la libre circulación entre pilares, pero que al mismo tiempo se pudiesen cerrar para conformar espacios más privados y tranquilos. De esta manera, se conforma un espacio en el que conviven distintos grados de privacidad, así como varios puntos de vista posibles al poder generarse una planta superior desde la que observar el paisaje resultante.
Vista nocturna de la pista cubierta de la Cancha, Rozana Montiel
Pórtico sur la pista cubierta de la Cancha, Rozana Montiel
Pórtico sur la pista cubierta de la Cancha, Rozana Montiel
Pórtico norte la pista cubierta de la Cancha, Rozana Montiel
Entre los nuevos usos que se introducen están, en la zona cubierta, biblioteca, oficina, sala de usos múltiples, aseos y mirador-tribuna. Para la zona descubierta se introduce nuevo mobiliario que, o bien de manera independiente, o bien apoyándose en la estructura de los pórticos, da lugar a un gimnasio, columpios, así como zonas estanciales y de reunión. Conviven, por lo tanto, dentro del recinto, gran variedad de funciones que complementan la principal actividad deportiva, de tal manera que se amplifica su capacidad de ser usado por habitantes del barrio de distintas edades y condiciones físicas. Al mismo tiempo, la instalación de luminarias bajo la cubierta y el exterior hace que el espacio público pueda ser usado también durante la noche.
Gimnasio exterior de la Cancha, Rozana Montiel
Peluquería improvisada en el recinto de la Cancha, Rozana Montiel
Mobiliario urbano de la Cancha, Rozana Montiel
Interior de la sala de usos múltiples de la Cancha, Rozana Montiel
El éxito de la propuesta no solamente reside en la preocupación por mejorar un problema social, sino también en el cuidado de los detalles de la ejecución material de la obra. La combinación de distintos materiales pobres (como bloques o celosías prefabricadas de hormigón sin pintar) con una determinada intencionalidad, junto con los de la estructura metálica y las escaleras y barandillas en blanco, generará un ritmo que potencia la imagen urbana de la intervención. La singularidad de la construcción se acompaña del ordenado espacio ajardinado previo que consigue dignificar los accesos al recinto gracias a la disposición del arbolado autóctono. Así, el espacio residual inicial, semiabandonado, pasa a convertirse en un lugar de centralidad y encuentro para los vecinos.
Detalle de la estructura y cerramiento de la Cancha, Rozana Montiel
Imágenes de este artículo: fotografías de Sara Pérez Nieto , planos de Rozana Montiel