Arquitectura

Arquitectura hostil. La hipocresía del no habitar

Cambios económicos, tecnológicos y sociales están modificando nuestra estructura social y nuestra concepción y uso del espacio público. La arquitectura hostil es un recurso creciente que decide “por nuestro bien” quién y para qué puede utilizar el espacio

Arquitectura hostil. La hipocresía del no habitarPinchos bajo puente. Guangzhou city, Guangdong, China. Fotografía de Imaginechina/REX

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Cambios económicos, tecnológicos y sociales están modificando nuestra estructura social y nuestra concepción y uso del espacio público. La arquitectura hostil es un recurso creciente que decide “por nuestro bien” quién y para qué puede utilizar el espacio


A modo de definición, puede describirse la arquitectura hostil o defensiva como un recurso del diseño de espacios públicos en el que se aplican una serie de modificaciones con la finalidad desalentar su utilización indebida. La siguiente pregunta debería ser, por tanto, ¿cuál es su utilización indebida?



Esta pregunta podría dar lugar a un extenso debate acerca de la misión de la arquitectura y el urbanismo, y el control que se debe tener sobre ellos. Por un lado, se podría pensar que la arquitectura requiere un mantenimiento y un cuidado, que requiere restringir las actividades que se llevan a cabo en ella. Por el otro lado, podría estar la opinión de que la arquitectura debe abrirse a la creatividad del ser humano, y que cualquier actividad y forma de habitar puede ser enriquecedora.



Picos en escalón de comercio - Èlia Pons

Estructura metálica de picos que impide que se ocupe la entrada a un local. Fotografía de Èlia Pons.



Si nos centramos en el campo de la arquitectura hostil, su misión principal es evitar la ocupación de los espacios por vagabundos o personas sin hogar. Sus mecanismos son sutiles, pero si se presta atención podemos apreciar un aumento de bancos con diseños “originales”, con superficies de apoyo curvas, reposabrazos intermedios o directamente con un formato individual, para impedir que nadie pueda dormir en ellos. También han aumentado las bandas de pinchos o picos salientes en superficies como escalones, alféizares o patios cubiertos, y las rejas en soportales y zonas cubiertas.



¿Son estos mecanismos una solución al problema? A un nivel particular de propiedad, es posible que sí, pero a un nivel general de espacio público, desde luego que no. Obviamente, la pobreza y el sinhogarismo no van a disminuir por estas medidas hostiles, sino que, de hecho, los vertiginosos cambios en los modelos sociales, tecnológicos y económicos están aumentando las tasas de pobreza y dejando a mucha gente fuera del sistema. Hay que observar, además, que conforme vemos aumentar la desigualdad social asistimos a un fenómeno de segregación del espacio público y de los ciudadanos, donde queda cada vez más claro quién no es bienvenido.



Pinchos en alféizar - The Guardian

Pinchos colocados sobre el alféizar de un local comercial en Fleet Street, Londres. Fotografía de Linda Nylind para The Guardian.



Esta segregación repercute no solo en las personas sin hogar, sino en toda la sociedad. Por una parte, porque las personas sin hogar también forman parte de la sociedad, y su invisibilidad manipula nuestra visión de la realidad. Por otra parte, porque al hostilizar el espacio, nos lo hemos negado a nosotros mismos y no nos hemos dado cuenta. Las barandillas anti-skate eliminan a los jóvenes que patinan en una plaza, pero también la dejan vacía. Los bancos individuales eliminan a los sin techo que duermen, pero tampoco nos permiten sentarnos a charlar con un grupo de amigos. Las plazas duras sin árboles ni mobiliario urbano impiden los asentamientos en grupos, pero también que la plaza se habite de un modo cómodo. ¿Está por tanto en riesgo la democratización del espacio público?



Barandillas y superficies con piezas salientes anti-skate - Freepik

Barandillas y superficies con elementos salientes "anti-skate". Fotografías extraidas de Freepik.



En 2018, El País publicó el reportaje Una guía de la arquitectura contra los pobres en España, de José Manuel Abad Liñán, David Alameda y Javier Galán. En él, aparecen las reflexiones de Luis Alonso, desde el MIT: “Por el análisis de big data sabemos que cuanto más permites que el espacio público sea flexible, más integrador es. Poner barreras a su disfrute aumenta la discriminación y hace que la recuperación de los sin hogar sea cada vez más difícil”. Esta segregación, además, corre el peligro de formar guetos en áreas periféricas, y de dificultar progresivamente la reinserción de las personas sin hogar y su seguridad personal. Además, nos convierte a los demás en una sociedad más elitista y hostil, que no quiere ver la “cara fea” de su ciudad.



Twitter Chad Loder

Denuncia social en Twitter de Chad Loder "Tokio. Este banco tubular (izquierda) arde en verano y se congela en invierno. Los bancos pequeños (derecha) también son comunes". Extraido de Twitter.



Paralelamente, la proliferación de terrazas de restaurantes y centros comerciales climatizados, junto con la expansión de diferentes formatos de turismo, parece una alternativa muy oportuna para los “ciudadanos de primera”. Luis Alonso también apunta: “En comparación con EE.UU., la mercantilización de ese espacio público no ha sido muy fuerte en los países mediterráneos hasta ahora, pero, aunque eso depende de la orientación de cada ayuntamiento, observamos una tendencia a que el sector comercial se haga con ese espacio”.



Pinchos en portal - The Guardian

Pinchos colocaldos en portal cubierto en edificio privado de viviendas en Southwark Bridge Road, Londres. Fotografía de Guy Corbishley/Demotix (The Guardian).



Este es uno de los aspectos más incoherentes de la arquitectura defensiva, ya que apela a nuestra reacción de rechazo en base a la sensación de inseguridad y a la suciedad generada por los sin techo u otros colectivos que ocupan las calles, pero gran parte del turismo y ocio nocturno ocasionan muchos más problemas de seguridad, suciedad, desorden público o contaminación acústica. Sin embargo, y aunque se están llevando a cabo medidas para solucionar estos problemas, nadie ha pensado en ningún momento eliminarlos o invisibilizarlos.



Banco individual - Èlia Pons

Banco individual en plaza. Se aprecia ausencia de mobiliario urbano que fomente la relación. Al fondo, multitud de terrazas de establecimientos privados. Fotografía de Èlia Pons.



Debemos ser conscientes de que este es un problema complicado, en el que la solución no pasa por evitar que la arquitectura sea ocupada de manera “incorrecta”, pero claramente tampoco consiste en dejar las cosas tal cual están. Desde diversas organizaciones se reivindican las estrategias de acceso a la vivienda, cuyo problema principal es la escasez de recursos. La Fundació Arrels, por ejemplo, propone mientras tanto abrir pequeños espacios de acceso directo en cada barrio para que las personas sin hogar puedan vivir dignamente hasta que les sea concedida una vivienda social.



Banco inclusivo - Spring Advertising - Raincity Housing

Banco inclusivo en Vancouver. Puede permanecer plegado para ser usado como un banco normal, o desplegar una cubrición para resguardar a la persona que duerma. Iniciativa de Raincity Housing. Diseño de Spring Advertising.



Un ejemplo en esa dirección ha aparecido en Vancouver, materializado en un modelo de banco cuyo respaldo se despliega por la noche para ofrecer una cubrición a quien necesite dormir en él. Un trabajo de colaboración entre la organización sin ánimo de lucro Raincity Housing y los diseñadores Spring Advertising. En el banco aparece la dirección de la organización, a la que cualquier persona puede acudir en busca de ayuda. En una ciudad con un promedio de días de lluvia muy elevado, una arquitectura tan simple como un banco con una cubrición plegable pone de manifiesto que la arquitectura también puede ser un medio para unir colectivos.



 




 



NOTICIAS RELACIONADAS



  • Abad Liñán J.M., Alameda D., Galán J. (2018). “Una guía de la arquitectura contra los pobres en España”. El País [Consulta: 17 de agosto de 2020]

  • Pons, E. (2020). “Arquitectura hostil: cuando el sinhogarismo molesta”. Catalunya Plural [Consulta: 17 de agosto de 2020]

  • Marquesán, C. (2019). “Arquitectura hostil: una ciudad contra los sintecho”. Nueva Tribuna [Consulta: 17 de agosto de 2020]

  • Andreou, A. (2015). “Anti-homeless spikes: ‘Sleeping rough opened my eyes to the city’s barbed cruelty’ “. The Guardian [Consulta: 17 de agosto de 2020]



 

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4 Comentarios
Imagen de Anónimo
Arquitectura hostil. La hipocresía del no habitar

No existe el "sinhogarismo", se llama indigencia. No son vagabundos,son indigentes.

Imagen de Anónimo
Arquitectura hostil. La hipocresía del no habitar

Vamos por partes : si existe el "sinhogarismo", viene del Ingles: Homeless. Y otra cosa, no todos los que alguna vez padecimos esa condición fuimos indigentes, pobres ni vagos: mi casa se quemó en los 90, muchos años después el Mitch (un huracán) nos volvió a quitar mucho más que el techo. Nos hizo ver quiénes son nobles de corazón y quienes son una basura de ser. Hoy ya volví a construir mi casa, pero mientras me capitalizaba de nuevo me tocó que conocer Shelters y dormir donde se pueda. Pero lamentablemente, junto conmigo en esa odisea había gente que se acomodó que vivir de esa manera, siendo mantenida por gobierno o por alguien más, y siguió por muchos años más de las limosnas y generosidad de gente buena, y se la pasaban de mendigos durmiendo la mayor parte del día, pudiendo trabajar y generar sus propios ingresos... unos vagos sin beneficio.

Yo logré salir de ser un sinhogarista, y recuperé y construí con mi trabajo mi actual casa en LOS suburbios.... porque se puede ... no entiendo porque gente joven y alentada, siguen ocupado esas bancas del parque o las camas del Shelter.

Imagen de mbusca
Arquitectura hostil. La hipocresía del no habitar

#2 Hola Chars, muchas gracias por contarnos tu experiencia, enhorabuena y suerte.

Vamos por partes : si existe el "sinhogarismo", viene del Ingles: Homeless. Y otra cosa, no todos los que alguna vez padecimos esa condición fuimos indigentes, pobres ni vagos: mi casa se quemó en los 90, muchos años después el Mitch (un huracán) nos volvió a quitar mucho más que el techo. Nos hizo ver quiénes son nobles de corazón y quienes son una basura de ser. Hoy ya volví a construir mi casa, pero mientras me capitalizaba de nuevo me tocó que conocer Shelters y dormir donde se pueda. Pero lamentablemente, junto conmigo en esa odisea había gente que se acomodó que vivir de esa manera, siendo mantenida por gobierno o por alguien más, y siguió por muchos años más de las limosnas y generosidad de gente buena, y se la pasaban de mendigos durmiendo la mayor parte del día, pudiendo trabajar y generar sus propios ingresos... unos vagos sin beneficio.

Yo logré salir de ser un sinhogarista, y recuperé y construí con mi trabajo mi actual casa en LOS suburbios.... porque se puede ... no entiendo porque gente joven y alentada, siguen ocupado esas bancas del parque o las camas del Shelter.

Imagen de Anónimo
Arquitectura hostil. La hipocresía del no habitar

#2 Hola Chars, me sumo también a las gracias de Marco, gracias por compartir y corregir el concepto de una manera tan asertiva y humana.

Saludos cordiales.

Vamos por partes : si existe el "sinhogarismo", viene del Ingles: Homeless. Y otra cosa, no todos los que alguna vez padecimos esa condición fuimos indigentes, pobres ni vagos: mi casa se quemó en los 90, muchos años después el Mitch (un huracán) nos volvió a quitar mucho más que el techo. Nos hizo ver quiénes son nobles de corazón y quienes son una basura de ser. Hoy ya volví a construir mi casa, pero mientras me capitalizaba de nuevo me tocó que conocer Shelters y dormir donde se pueda. Pero lamentablemente, junto conmigo en esa odisea había gente que se acomodó que vivir de esa manera, siendo mantenida por gobierno o por alguien más, y siguió por muchos años más de las limosnas y generosidad de gente buena, y se la pasaban de mendigos durmiendo la mayor parte del día, pudiendo trabajar y generar sus propios ingresos... unos vagos sin beneficio.

Yo logré salir de ser un sinhogarista, y recuperé y construí con mi trabajo mi actual casa en LOS suburbios.... porque se puede ... no entiendo porque gente joven y alentada, siguen ocupado esas bancas del parque o las camas del Shelter.

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