El proyecto de restauración de la Torre Santo Cotrubbo constituye un símbolo de las estratificaciones históricas, antropológicas y urbanísticas del Salento, convirtiéndose en un testigo de la cultura, la tradición y la evolución del paisaje
Ubicada en el municipio de Sannicola, en la provincia de Lecce, Apulia, la Torre Santo Cotrubbo constituye un testimonio excepcional de la arquitectura costera y rural del sur de Italia. Construida entre los siglos XVI y XVII, formó parte del sistema defensivo de torres de avistamiento del Reino de Nápoles, diseñado para proteger el territorio de las incursiones de piratas sarracenos y otomanos. Con el paso del tiempo, al cesar su función militar, la torre fue reconvertida en un centro de gestión agrícola y pastoril, integrándose en el tejido productivo del Salento.
Las sucesivas transformaciones dejaron en su estructura las huellas de un pasado complejo: restos de bóvedas de cañón y de estrella, muros de piedra y toba, y vestigios de anexos agrícolas construidos con carparo, la piedra calcarenítica local característica de la región. Las fachadas muestran rastros de antiguos huecos y ampliaciones, mientras que en el entorno se conservan fragmentos pétreos que evidencian la dimensión original del complejo rural al que perteneció.
Abandonada desde el siglo XIX, la torre sufrió un progresivo deterioro. La exposición prolongada al viento salino y a las lluvias erosionó las fábricas, provocando grietas, pérdidas de material y vegetación invasiva. Los estudios estructurales realizados mediante el modelado en BIM confirmaron graves patologías en la estabilidad del conjunto, con una resistencia mecánica reducida de los muros y la necesidad urgente de intervención.
El Studio Macagnano emprendió un ambicioso proyecto de restauración y valorización, concebido como un ejercicio de equilibrio entre conservación material, sostenibilidad y reapropiación social del patrimonio. Financiado parcialmente a través del Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia italiano, "PNRR", el proyecto se planteaba garantizar la estabilidad estructural del edificio y, al mismo tiempo, reactivar su papel como lugar de memoria e identidad local.
Desde el punto de vista técnico, la intervención se centró en el refuerzo de los muros de piedra y toba mediante inyecciones de morteros compatibles, la limpieza de las superficies afectadas por sales y microorganismos, y la reintegración puntual de los elementos faltantes con materiales reversibles. Se consolidaron las bóvedas, los arcos y las esquinas más erosionadas; se restauraron los revestimientos originales en los interiores, y se recuperaron elementos singulares como el pozo, el horno, las hornacinas y el antiguo hogar de piedra, testigos del pasado rural del edificio.
El uso del carparo de Lecce, material local de textura porosa y tonalidad cálida, desempeñó un papel crucial tanto en la consolidación como en la lectura paisajística del conjunto. Su integración discreta permite distinguir las fases de intervención sin renunciar a la continuidad visual con el entorno. La estrategia cromática y material refuerza el carácter autóctono del proyecto, reafirmando la relación entre la torre y el territorio agrícola circundante.
La Torre Santo Cotrubbo conserva una planta cuadrangular en dos niveles, comunicados mediante una escalera interna excavada en el espesor del muro. En las fachadas se identifican elementos que recuerdan su función defensiva original. En el nivel superior, una bóveda decorada con estucos fue cuidadosamente restaurada para recuperar la delicadeza de sus acabados, dañados por la humedad y el tiempo.
Más allá de la recuperación arquitectónica, el proyecto incorpora una dimensión cultural y social profundamente enraizada en la comunidad local. En colaboración con la Cooperativa Olearia Sannicolese y otras asociaciones culturales de la zona, la torre se convertirá en un centro de educación y divulgación del patrimonio agrícola salentino. El programa prevé talleres sobre prácticas agrícolas sostenibles, rutas turísticas, encuentros gastronómicos y actividades didácticas orientadas a escuelas y familias, promoviendo una relación activa entre la arquitectura restaurada y su contexto territorial.
Desde una perspectiva de paisaje, la torre se integra en una red de itinerarios que conectan otros hitos patrimoniales cercanos, como la Abadía de San Mauro y la Iglesia Bizantina de San Salvatore, creando un sistema cultural que potencia el valor turístico y ecológico de la zona. Su posición estratégica sobre una ligera colina, con vistas al mar Jónico, refuerza su papel como punto de referencia visual en el horizonte rural.
El proyecto de restauración, concluido en 2024, representa un ejemplo de cómo la modernidad puede reconciliarse con la herencia del pasado. El enfoque metodológico del Studio Macagnano combina tecnología avanzada con un profundo respeto por la materialidad histórica, demostrando que la conservación arquitectónica no es un gesto de nostalgia, sino un acto de proyección cultural hacia el futuro.
La Torre Santo Cotrubbo emerge así como un símbolo de resiliencia arquitectónica y territorial, uniendo memoria, sostenibilidad y contemporaneidad. Su recuperación no solo devuelve dignidad a un bien patrimonial amenazado, sino que también reactiva dinámicas de participación social, turismo responsable y valorización del paisaje agrícola. En este sentido, la torre deja de ser un vestigio del pasado para transformarse en un centro vivo de cultura rural, abierto al diálogo entre historia y futuro, entre arquitectura y territorio.
Studio Macagnano
Escrito por Aina Pérez i Verge desde Turín
Fotografías de Studio Macagnano
Del abandono al símbolo: recuperación arquitectónica de la Torre Santo Cotrubbo









