El estudio sevillano Hombre de Piedra Architects, en colaboración con Juan Ignacio Vilda Marín, proponen la arquitectura industrializada, en la que se han especializado, como respuesta al problema de la falta de vivienda y de mano de obra en el sector de la construcción en nuestro país, con un ejemplo en el que rehabilitan un antiguo establo de un pequeño pueblo de Ávila, Medinilla, ejemplo de la conocida como España vacía, con módulos de antiguos contenedores
La vivienda es una residencia rural que ocupa el solar de la antigua construcción de uso agrícola, manteniendo los muros de piedra originales de la envolvente vertical, única parte que fue viable rescatar del avanzado estado de ruina que presentaba el inmueble.
En primer lugar, los muros fueron consolidados y rematados en su parte superior para garantizar su buen comportamiento expuestos a la intemperie, para a continuación insertar en el espacio interior, totalmente vaciado, una vivienda prefabricada con contenedores de transporte reutilizados.
Estas unidades se presentaban como la solución perfecta al deseo de los propietarios de convertir el espacio en una vivienda, acortando los tiempos de ejecución, siendo viable realizar la mayor parte de la vivienda en los talleres de Cimpra, en Utrera, Sevilla.
Los módulos, una vez adaptados y personalizados al proyecto, garantizando una construcción contemporánea de calidad, adaptada a los estándares actuales y cumpliendo la normativa vigente, fueron llevados a la ubicación de la vivienda por transporte convencional, salvando todos los obstáculos impuestos por la red de carreteras que acceden al pueblo.
Una vez en el lugar, los distintos módulos se introdujeron con grúa por la parte superior, totalmente descubierta hasta el momento, y se apilaron un sobre el otro configurando los dos niveles de la nueva vivienda, de 158 m² de superficie.
En el nivel inferior se dispusieron 3 módulos en sentido transversal, preservando un espacio vacío entre los nuevos volúmenes y el muro de piedra preexistente, a modo de patios, permitiendo disfrutar de la imagen y texturas de la arquitectura tradicional, que con otra solución probablemente habría quedado cubierta por nuevas capas de acondicionamiento y terminación.
Estos contenedores albergan la zona de día: una sala de estar y un aseo, el comedor integrado en la cocina y el núcleo de circulación vertical.
En el segundo nivel los módulos se dispusieron en sentido longitudinal, sobresaliendo en voladizo por encima de los viejos muros de piedra, ofreciendo a los espacios interiores vistas del pueblo y sus alrededores.
En esta planta se sitúa el dormitorio principal, con una pieza de estudio y baño propios, y un segundo dormitorio doble con otro baño accesible desde el pequeño corredor.
El conjunto de volúmenes queda parcialmente oculto desde el nivel de calle, respetando la imagen urbana rural del pueblo.
La nueva envolvente se reviste con listones de fibra de madera, material que hace un guiño a la arquitectura tradicional del lugar, y combina a la perfección con la paleta de colores de los muros de mampostería.
Hombre de Piedra Architects + Juan Ignacio Vilda Marín
La Casa Escondida: rehabilitación rural con arquitectura industrializada








